Dulces sueños o noche toledana

Anoche la heredera nos dio lo que los españoles llamamos “una noche toledana”. No sabemos si son los dientes, si el filete que se zampó para cenar, si está incubando algo…el caso es que ni su padre ni yo hemos pegado un sueñecito de más de 1h seguida en toda la noche.

Así que he decidido dedicar la entrada de hoy al sueño de los bebés.

No hay imagen más tierna que ver a un niño dormir, ahí tan calentito, a gusto, hecho una bolita, o completamente despatarrado en su cuna.
El problema es cuando tu quieres estar en la misma situación, pero tu hijo no. Ahí llega el conflicto.
Con mis tres hijos he seguido las mismas pautas de sueño y no nos ha ido mal. Aunque les he dado exclusivamente el pecho hasta los 3, 6 y 4 meses respectivamente el día que cumplían un mes les pasábamos a su cuarto. Por problemas de espacio con el primero y por pura practicidad con el segundo y la tercera.
Es verdad que es un poco pesado el tener que levantarse en medio de la noche a dar el pecho, pero el santo de mi marido se levantaba, cogía al bebé de turno y me lo traía a la cama. J. era un rollo porque tardaba muchísimo en comer, pero tuvimos la suerte de que al mes y medio dejó de comer por la noche. N. siempre fue un comilón pero muy eficaz y en diez minutos se ventilaba la toma, y al igual que su hermano, no se despertó por la noche desde casi los dos meses. I. tardó más, y hasta principios de septiembre, con casi 4 meses no dejó de reclamar su toma de las 4 – 5 de la mañana.
El método que utilizamos, tiene nombre, aunque nosostros no lo supimos hasta después, cuando conocimos a otros padres que no veían la forma de hacer que sus hijos se metieran en la cama a una hora decente sin lloros y berrinches…el Duérmete Niño. Si, se que hay gente que lo considera una aberración dejarles llorar, pero sinceramente no le veo nada malo a que el niño deje de tiranizar a sus padres. También es cierto que nuestros hijos lloraron el primer día y nunca más Santo Tomás.
Así que el plan que seguíamos y seguimos es este: cuento, rezo, besos, se apaga la luz, se cierra la puerta y ¡hasta mañana!
Pero claro, de vez en cuando, y cuantos más hijos tienes obviamente, más a menudo, tienes una noche toledana por fiebres, toses, vómitos o simplemente pesadillas, que te deja tocado para el resto del día y sólo piensas en que llegue la hora de meterse en la cama, y cruzar los dedos (como yo ahora mismo) para que no se repita.
Besos

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