cumpleaños, decoración, fiestas, magdalenas, shabby chic

Cumple shabby chic

Tercer y último cumple en esta casa. Ahora tenemos 7 meses hasta el de mi marido y es casi como si cerráramos una temporada.

Te dicen, qué bien tenerlos así, todos los cumples juntitos…¡ja! es agotador. Los niños pierden el ritmo y se alteran, hay avalancha de juguetes en su cuarto, llevamos días cenando sandwiches, gusanitos, tarta…y mamá de un lado a otro comprando cosas, papá corriendo al supermercado para comprar cervezas o aceitunas, o hielos en el último minuto… Pero bueno, los niños son agradecidos, y al final lo importante es mantener su ilusión viva.

Así que J. tuvo su Dinocumpleaños, N. su cumple Pirata, e I. que todavía no pide, ni espera, un cumple “romántico”. Este cursilismo me ha salido así, naturalmente, cuando mi marido pretendía poner las aceitunas en los cuencos blancos que tenemos, y le he dicho “¡No! coge las compoteras de mi abuela de cristal que son más románticas!”. Por supuesto se lo ha comentado a mis padres, a mis suegros…y así a reírse todos un ratito de mi. Pero vamos, yo preferiría llamarlo shabby chic.

Hoy no éramos muchos, y tampoco quería recargar mucho la mesa. Mantel blanco de hilo, unas flores, los vasos y platos de cartón rosa de Party Land, unas servilletas rosas con estrellitas del mismo sitio, y otras vichy amarillo de té que encontré en el chino hace meses y no había tenido ocasión de sacarlas, pajitas de dos tamaños en tonos rosas, malvas y melocotón, y por supuesto fuentes, copas, compoteras y bandejas de mi abuela.
La mesa, esta vez la he dividido y a la derecha he puesto todo lo salado y a la izquierda el dulce, y en el centro la tarta de chuches.
También había una bandeja decoupage que me regaló una amiga y que había hecho su madre que es una artista, con sandwiches de nocilla y sandwiches mixtos calientes (de esto hemos tenido que hacer una segunda tanda porque han desaparecido antes de que estuviéramos todos al completo). 

Las magdalenitas las he colocado en la mítica bandeja de postres de Ikea. Y los barquillos y mikados que he comprado en la tienda de Levadura Madre que han puesto al lado de casa, los he colocado en unos antiguos vasos serigrafiados.

Igual que lo típico de lo típico: patatas fritas, unas aceitunas y un surtido de encurtidos.
Las magdalenitas no me han quedado muy allá de apariencia (yo creo que para no quitarle protagonismo a las cápsulas tan preciosas que compré en Suflé, una tienda ideal que ya hablaré de ella en próximas entradas). Pero de sabor, parece que han tenido éxito porque de 30 han quedado 3.
Y esta vez hemos incluido una novedad. No he hecho tarta, bastante tenía con las madalenas. Pero para gran ilusión de todos (pequeños y mayores), he puesto una tarta de chuches que hacen en la Fundación Carmen Pardo – Valcarce.
I. no sé si se habrá enterado mucho o nada, ella solo daba palmas, y nos demostraba sus progresos para andar solita con uno de los 4 pares de merceditas que le han regalado. Así que disfrutemos de su inocencia, del cumple shabby chic, antes de que me pida una fiesta tipo Monster High.
Besos

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