columpios

Columpios

Cuando tienes niños desarrollas un radar para buscar columpios por doquier. Parques con columpios, terrazas al aire libre con columpios, restaurantes con columpios…
Te das cuenta, que ese barrio donde te mudaste recién casada, tan céntrico, tan urbano…no tiene ni un puñetero parque en condiciones donde llevar a tus hijos a que se desfoguen un rato. Como mucho, un suelo de esos de goma con un mini tobogán y un caballito anclado con un muelle al suelo que se mueve de atrás adelante, en medio de una calle o en un callejón expropiado por el ayuntamiento.

Y es donde te acuerdas de esos madrileños por el mundo que te enseñan unos parques de cuento, donde los niños pueden disfrutar a sus anchas, sin que tu estés preocupada porque se salgan a la calzada.

Así que me paso la vida buscando columpios chulos, porque haberlos, los hay, y bien bonitos, y que nada tienen que envidiar a esos de más allá de los Pirineos. Como por ejemplo el del Parque de Europa en Torrejón de Ardoz, que es lo más cercano a la perfección que he encontrado, aunque nos pilla un poco a desmano.

De todos modos, esto me hace reflexionar, ahora los columpios parecen hechos por ingenieros, de plástico, sin aristas, normalmente con suelos acolchados, con claras indicaciones de la edad para la que están diseñados, pero… ¿quién no se acuerda de esos columpios de hierro, medio oxidados, que chirriaban y se oían a la legua?
Y sí, nos caíamos, nos hacíamos daño, nos lavaban con agua oxigenada y nos ponían mercromina roja, y tan contentos; a seguir jugando. Y nuestros padres no demandaban al ayuntamiento de turno, sino que te decían: ten cuidado, no te vayas a escalabrar y punto.
En fin, una muestra más de que les tenemos un “pelín” entre algodones,  y encima ya no existe ni la mercromina.
Pero puestos a que sean de diseño, he encontrado a un israelí que se gana la vida diseñando y construyendo parques infantiles muy modernistas, por cierto. Se llama Yaki Molcho y hace verdaderas obras de arte, coloristas y divertidas.
Desvencijados, de diseño, sosos, laberínticos, al final da igual. Ellos lo que quieren es correr y saltar sea donde sea, creo que somos más bien nosotros los que no queremos que lo hagan dentro de casa.
Besos


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