Nuestro ángel de la guarda.

He dudado mucho sobre si escribir esta entrada o no. Pero este es mi rincón, mi proyecto, el momento del día que hago algo completa y únicamente mío, así que no hay nada más mío que mis sentimientos.

El día 23 de Junio de 2007 a las 12:00 de la mañana, después de 21 horas de parto, y de tres semanas ingresada en la Maternidad de O’donnell, nació nuestro primer hijo, Álvaro. 33 semanas de gestación y 1.900kg.

Para mí esas 21 horas pasaron volando, de verdad, me parecieron 3 ó 4. Con las ganas que había tenido de nacer tres semanas antes, llegado el momento el niño se lo tomó con calma. Mi única preocupación cuando por fin nació era oírle llorar, me lo pusieron unos segundos encima y lo único que le dije fue que llorara, y lloró. Y fue llorando hasta la incubadora según me dijo mi marido.

No era lo que me había imaginado, en verdad, no creo que ninguna madre se imagine así las cosas. Pero ya era mamá. Todo había cambiado para siempre.

Le pude ver 4 horas después, cuando por fin me dejaron bajar en una silla de ruedas a la incubadora. Ahí estaba, diminuto, como un muñeco. Antes le habían podido ver los abuelos y su padre varias veces. Me daba tanta pena que estuviera solito allí…Esa misma noche tuvieron que ponerle respiración asistida, porque uno de los pulmones no estaba tan desarrollado como esperaban, y le pasaron a la UCI de neonatos.

A las 48h como yo estaba muy bien vino el alta, y con ello el momento más duro. Tener que salir del hospital sin tu bebé. Es algo para lo que no estamos preparadas.

Yo podía ir a estar con él todo el tiempo que quisiera, realizando el método canguro, que es una de las cosas más maravillosas que hay en el mundo. Llevaba mi leche que le daban mediante una sonda cada tres horas, incluso pude cambiar algún pañal.

A los pocos días, le pudieron quitar los tubos de la respiración asistida, pero entonces tuvo ictericia, y no me lo dejaron coger durante casi dos días, porque tenía que estar constantemente con la lámpara puesta “tomando el sol”. Cuando lo superó pudimos volver a tenerle en nuestros brazos. Cantarle…incluso le pudimos empezar a dar un biberón.

Nos marchábamos a última hora y a las 7 de la mañana mi marido llamaba a las enfermeras para saber cómo había pasado la noche (yo nunca me atrevía). Todo fenomenal.

Y así fueron pasando los días. El niño engordaba (después de nacer se quedó en 1.400Kg) y nos anunciaron que en cuanto superara los 2Kg. después de unos días en el nido, podríamos por fin llevarnos a Álvaro a casa.

Y de repente una mañana llegamos, y vimos que tenía una enfermera todo el rato con él y otra vez estaba entubado. No sabían que estaba pasando. Pero según pasaron las horas nos dijeron que todo iba mal. Las doctoras nos sacaron al pasillo y nos dijeron que le había atacado un virus, que era muy potente, y él muy frágil, y que no había muchas esperanzas para él.

En ese momento se te cae el mundo encima. El cuerpo, literalmente, se te da la vuelta, la garganta se te cierra, y el cerebro es como si empezara a apretarte la cabeza. No puedes respirar, no puedes hablar, no puedes casi ni vivir. Esas horas se me hicieron eternas. Recé, rezamos todo y más. Pero Dios quería a nuestro niño con Él y el 4 de Julio a las 8:30 de la mañana nos despedimos de él. Despedirse es un decir, porque yo sigo teniendo a mi hijo a mi lado. No físicamente, pero si que sé que está ahí y que cuida de nosotros.

Me dicen que tengo otros tres niños preciosos, pero ninguno puede sustituirle, no es que sean mejores o peores, simplemente cada uno es cada uno, y yo tengo 4 hijos. Porque a Álvaro le llevé dentro durante 7 meses, le parí, le alimenté, le acuné, le canté y le lloré. Una madre es imposible que se desvincule de eso el resto de su vida. Y hoy que se celebraría su cumpleaños, siento el mismo desgarro que sentí aquellos días posteriores, en los que no pude ni hablar con nadie, que tuvimos que marcharnos los dos solos y estar en silencio durante horas y horas.

Una vez leí que la gente mide el dolor de la madre por la edad del hijo. Efectivamente hay una cosas que son los recuerdos y las vivencias comunes que a veces son como un lastre y en otras una tabla de salvamento. Pero yo a mi hijo le perdí a los 11 días de haber nacido, y seis años después me acuerdo de él todos los días, no he podido volver a entrar en ese hospital, y cuando no tengo más remedio que pasar por delante, prefiero dar un rodeo.

Una de las cosas que más siento es no tener más recuerdos físicos de él mas que su chupete y la pulsera identificativa. Sólo le pudimos sacar 4 fotos en todo ese tiempo, y eran fotos mal hechas, con el móvil (que no eran lo móviles de ahora). La de mejor calidad está en nuestra casa, junto con el resto de fotos de la familia que afortunadamente pudimos formar rápidamente. Por eso me encantó saber que en países como Australia o Estados Unidos, hay fotógrafos, que gratuitamente, visitan las UCI de neonatología y con el consentimiento de los padres, y sólo para los padres, hacen preciosas y cuidadas fotografías de los bebés, sabiendo que para muchos serán parte de la historia de ese niño, pero que para otros será el único y mejor recuerdo de su hijo. Desconozco si aquí en España existe gente que altruistamente haga ese gran regalo a los padres. Si algún día consigo reunir las fuerzas suficientes, y consigo aprender a hacer buenas fotografías, haré todo lo posible por facilitar un buen recuerdo a esos padres. Hoy por hoy me ha costado 2 horas escribir esto, pero sé que todo irá a mejor.

No quiero que esto quede como un drama – post. No. Quiero que al final lo que quede es que la vida continúa, y que en mi caso el amor de mi marido hizo que saliéramos reforzados de esta prueba. Que ese desgarro no es eterno, y que según pasa el tiempo ese dolor va cambiando. Que es importante agarrarse a algo, en mi caso a la Fé, para volver a salir a flote, para encontrarle una explicación a esto. Que afortunadamente se vuelven a vivir momentos inolvidables, como el nacimiento de J. que a pesar de todos los miedos fue la experiencia más maravillosa de mi vida. Y que las cosas malas no ocurren por nada, sino porque algo muy muy bueno, está por venir.

Besos.

11 thoughts on “Nuestro ángel de la guarda.

  1. No nos conocemos de nada. He llegado hasta aquí desde el Instagram de ahora no sé quién, que hablaba de un post tuyo sobre organización de menús. No he encontrado ese post, pero sí otros muchos, y llevo un buen rato leyendo tu blog, en vez de hacer las mil cosas que tenía que hacer. Y he llegado a este mensaje. Y he llorado. Gracias por compartir tus sentimientos con nosotros. Estoy muy emocionada. Me lo he imaginado al leer en otro post que habías tenido 4 partos, cuando acababa de leer en “¿Quién soy? que eras mamá de 3. Yo no he vivido nada parecido, aunque perdí a mi hermano pequeño y he sufrido un aborto. No me puedo imaginar la mezcla agridulce de sentimientos que debes tener, una ternura profundísima y una tristeza callada ya, de las que llevan mucho tiempo por dentro, como nosotros en casa con mi hermano, de la que es difícil despegarse, que forma parte de uno ya. Te mando un abrazo cariñosísimo, anónimo y virtual.
    Me resulta curioso que nombres a Álvaro y solo digas las iniciales de tus otros hijos.
    Te felicito por tu blog y animo de veras a que lo profesionalices. Te seguiré visitando.

    Ahí va ese abrazo,
    Montse

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  2. Mi hija nació el 23 de junio de 2013 a las 33 semanas de gestación con inmadurez pulmonar pq al contrario que el tuyo mi parto fue rapidísimo. En mi caso por suerte o milagro, pq nació en un hospital que no estaba reparado para ello, mi hija está conmigo
    Gracias por recordarme que tengo que dar gracias todos los días, todas las horas, cada minuto
    Entiendo y me identifico palabra por palabra, yo no puedo entrar en el hospital donde estuvo ingresada sin llorar y no lo comprende nadie

    Un abrazo apretadísimo

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  3. Esther, no había leído esta entrada!!!! Me había perdido esto!!!!!!! tengo toda la piel de gallina!!!!!!!!! ufffffff! Que duro, no sabía nada de esta perdida tan grande!!!!!!!!!! quiero que sepas que cada dia que pasa te admiro mas y mas!!!!!!!!
    Esta entrada me ha tocado muy hondo, porque gracias a dios mi historia termino bien y tengo a mis niñas conmigo, pero yo pase dos semanas en neonatos, me fui a casa sin ellas, a Andrea no la pude coger hasta que habian pasado dos dias, a Elena tarde aun mas en cogerla, nacieron con transfusion feto gemelar, Elena tenia anemia y Andrea exceso de globulos rojos, fueron dos semanas durisimas, a Elena le hicoern transfusion de sangre, ademas a nosotros solo nos dejaban entrar dos veces al dia y yo solo queria estar con ellas y no podia, no podiamos ni hacer fotos ni nada….y alli vimos y vivimos muchas cosas, habia un bebe de 500 gramos!!!!!!
    Esther, estoy segura que Alvaro esta en todo momento con vosotros, gracias por tu entrada y por compartir con nosotros tanto y tanto!!!!!!!! A ver si pronto estas mejor para que podamos quedar a toamrnos un cafe y darte un abrazo muy muy fuerte, que te lo has ganado por todo lo que nos das a traves de tu blog! Gracias! Un besazo!

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  4. He llegado a tu blog de casualidad, buscando ayuda para organizarme mejor en casa… y me encuentro con esto.
    Yo también soy madre de tres hijas y no puedo ni imaginar ese desgarro (mi hermana vivió algo parecido). Yo también creo que teneís un ángel de la guarda que os cuida especialmente.
    Un abrazo fuerte,maripa

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  5. No se como descubrí tu blog, he llegado a este post después de leer uno donde pones las entradas más leídas del blog. Soy mama de un niño de 8 y una niña de casi 4 meses y he acabado llorando. Creo que eres muy fuerte al contarnos esta experiencia que tuviste en tu vida, una mujer muy valiente. Te mando un abrazo enorme, de mamá a mamá

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  6. Esther! Llevo tienpo leyendote y no se porque, justo hoy, votilleando un poco mas tu blog, he leido este post que escribiste hce mas de un año…. Gracias por compartirlo, me ha ayuddo un monton leerlo! Besos

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  7. Eres una mujer increíble, tus hijos tienen mucha suerte de tener una mama como tu. Estoy contigo que tu pequeño ángel Álvaro esta en el cielo cuidando de vosotros. Tu fortaleza y eterna sonrisa te hacen ser un ejemplo a seguir, mucho ánimo en este día
    Un beso fuerte,

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  8. no tengo palabras para responder a este post.
    solo que te admiro por haber seguido adelante con tu vida, por no haberte hundido, tu elegiste seguir viviendo y la vida te lo agradece.
    por eso ahora tienes otros tres hijos maravillosos y un amor incondicional.
    sigue disfrundo de ello.
    besos

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