Juegos tradicionales

Cada día al prepararnos para ir a la piscina, cogemos la bolsa con las toallas, juego de bañadores de recambio, la bolsa de las cremas, la merienda, el neceser de la heredera, y la bolsa extra. Esa bolsa extra es la de “me quiero llevar…”, y esa bolsa cada vez es más grande…empiezas con una pelota, sigues con una raqueta, luego con unos dinosaurios, unos coches…y claro, de alguna manera tenemos que sobornarles para que salgan en algún momento del agua, y no se conviertan en pasas.
Así que he decidido, que voy a empezar a introducirles en el mundo de los juegos tradicionales. Si, a esos que jugábamos de pequeños y con los que podíamos pasar horas.
El Parchís ya lo conocen y a J. eso de contar, sumar, le apasiona, y ya no digo, cuando se come alguna ficha (le brillan los ojos y todo) y ha encontrado en mi padre un compañero ideal porque también le encanta.
Lo bueno del Parchís es que por detrás suele tener el juego de la Oca, así que aunque sea un engorro llevar la tabla tienes dos juegos por uno, y además las hay de viaje.
Otro juego tranquilito, para mantenerles sentados un rato mientras meriendan, y que mis hijos han descubierto este fin de semana gracias a mi amiga Bea, es el de las cartas. Pero no en plan el mus o la pocha, sino las familias, ¿quién no ha tenido más de un juego de estos? Las razas del mundo, animales de la granja, personajes de dibujos animados…
Otro juego que recuerdo perfectamente, y que se generalizaba cada año por estas épocas con motivo del tour, de la vuelta ciclista, del mundial o copa de europa de turno: las chapas.
¡Y las canicas! 
Las chicas, aunque confieso que he jugado más de una vez a las chapas, éramos más de comba. Me acuerdo que en el recreo del cole se podían formar colas larguísimas que casi sólo te permitían saltar dos o tres veces en todo el recreo.
Luego tuvimos una época, de jugar a la goma. La había clásica negra, rosa, de colorines chillones…y me encantaba eso de ir complicando el juego subiendo la altura: tobillo, media pantorrilla, rodilla, muslo, cadera…y hasta hombros! Las combinaciones eran alucinantes, creo que hoy me sería imposible volver a hacerlo, pero cómo nos lo pasábamos y qué flexibles éramos.
Hay otros muchos juegos más, como la petanca, rayuela, todos ellos nos han mantenido entretenidos durante horas a muchas generaciones,¿ por qué no la de nuestros hijos?. De este modo se fomenta también el juego compartido, cierta competitividad, el aprender a ganar y perder frente a otro niño…vamos, que son muchos los beneficios.
Así que este verano me veo acarreando, no ya una bolsa, sino un carrito de la compra!
Besos

2 thoughts on “Juegos tradicionales

  1. Pues parece que hay juegos que “vuelven”o quiza no se hayan ido nunca pero que yo por lo menos deje de ver una temporada;el otro dia vi a unas niñas jugando a la comba,claro que se la quedaban a dar las madres y estas se cansaban,normal,cuando jugaba yo nos las quedamos todas!!jajaja

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