deberes, vacaciones

Deberes o no en verano

Estoy en pleno momento maletas. Si, yo, exactamente al igual que hacía mi abuela paterna, tengo la casa manga por hombro días antes de la partida. Mi abuela puede que tuviera la escusa de que se marchaba varios meses, era una mujer tremendamente coqueta, al igual que mi abuelo. Yo, que tengo tres niños, y que la mitad del tiempo lo pasaré en Marbella (bañadores y chanclas) y la otra mitad en La Granja (vaqueros y chaquetas).

Pero no solo de ropa vive esta familia, y hay que contar con mil detalles, juguetes, manguitos, cuentos…y de repente me ha entrado la duda. Me llevo deberes o no.

La profe de J. me dijo que no hacía falta que hicera absolutamente nada porque no lo necesitaba. La de N. que mejor hiciera cada día unos 15 min. para no que no perdiera el hábito (es bastante vaguete). El problema es, que J. está deseando hacer deberes, y N. cuando ve que sacamos el cuaderno, se busca cualquier escusa o simplemente tiene el don de desaparecer y mimetizarse con los muebles para pasar desapercibido.

Cuando yo era pequeña, en Junio, en la tele aparecía el anuncio con la famosa cancioncilla de: Vacaciones Santillana, vacacioooones santillaaanaaaa…

Las monjas nos “prescribían”, por defecto, los famosos cuadernillos; pero mi padre siempre se negó por completo a que trabajáramos durante las vacaciones. Así que cada septiembre, con bastante vergüenza, mientras el resto de niñas dejaban los cuadernos encima de la mesa de la profe, yo llevaba una nota de mis padres diciendo que no había hecho el cuaderno porque las vacaciones son para disfrutarlas.
No tengo ningún trauma, y el cole siempre me fue muy bien. Saqué una buena nota de selectividad, escogí la carrera que quería…y no recuerdo sentir ese ansia que siente mi hijo mayor por rellenar cuartillas y cuartillas con letras, números y ahora ya palabras.
El año pasado descubrimos los cuadernillos Rubio. Bueno, descubrir no, más bien reencontrar. Porque calle para siempre quien no haya hecho uno en su vida (ya sea de los amarillos de mates o de los azules de caligrafía)
Ahora se han renovado por fuera, aunque la esencia sigue siendo la misma, y al abrirlos…te teletransportas al cole de un salto.
Adaptados al s.XXI, los puedes comprar directamente en su web y en 24h los tienes en casa. Aunque yo los he visto hasta en las tiendas de los chinos (ahora me viene la duda de si serán falsificaciones…que estos chinos ya se sabe, que copian todo lo que se pueda copiar).
El caso es que el verano pasado los niños, sobre todo J, se hicieron 5 cuadernillos en un verano. Y nos servía para tenerles entretenidos un rato después del desayuno antes de ir a la playa. Así que este año viajaremos con los deberes y los cuadernillos más que nada, por ese momento sentados en la mesa del porche concentrados sin revolotear por las habitaciones mientras los mayores nos arreglamos. El pobre N. tiene que hacerlos por narices, y tiene la mala suerte de que no soy como su abuelo.
Eso si, la profe de J. que es la pera limonera (no sé si me lee o no, lo confieso), ha hecho ella un cuaderno a mano, con montones de fichas, que nos ha mandado a todos los papás a través de la plataforma del cole, para descargar e imprimir. Un detallazo en tiempos de crisis…desde aquí: gracias.
Besos

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