Los niños y la comida

La heredera no me come. A ver, comer come, pero cuando a la doña le da la gana y lo que le da la gana.

No se si estoy mal acostumbrada por sus sus hermanos, que comían bastante bien (sobre todo el mediano), o que directamente lo hago mal con ella y se aprovecha.

Hasta hace poco se comía sus purés sin rechistar, aunque siempre menos cantidad que lo que acostumbraban a comer los otros. De repente dijo, que los purés para nosotros. Las cosas sin triturar se las saca de la boca, las mira y remira, a veces las vuelve a meter en la boca, otras decide ponérselas de horquilla en el pelo. Hay platos que le encantan otros que se niega en rotundo desde el primer momento.

He estado “estudiando” el caso, y si por ella fuera, se alimentaría de picoteo, pero no me parece ni sano ni educado. Un poco de queso, un trocito de manzana, tres cucharadas de spaguetis, 4 de puré de verduras, 1 galleta…vamos, que te ve comer y te pide una cucharada, le pones un plato de eso y se niega.

Yo tenía una tía abuela que hizo eso toda su vida. Mi tía nunca pesó más de 50kg en sus 101 años. Al parecer jamás se pedía un plato para ella sola, pero luego probaba del de los demás y con eso ya estaba lista. Lo mismo, mi niña ha salido a ella y es algo que lleva en el ADN.

Sin embargo me preocupa estar de algún modo mal educándola. Así que me he empapado de teorías, y al final, y aunque a alguno le parezca una idiotez o un horror, me quedo con la que me parece que logra cierto equilibrio entre la disciplina y la libertad: Los niños franceses no tiran la comida o en español, Cómo ser una mamá cruasán.



La idea es que la comida, o el momento de comer, sea algo agradable, no un castigo. Por eso no contempla la teoría de que si algo no te lo comes, lo tengas para cenar o desayunar…

No hace falta que se lo coma todo, pero si es obligatorio que se pruebe la comida. Dicen que el los niños a veces necesitan probar algo hasta 15 veces para que les termine gustando o por lo menos se lo coman.
Ayudar a poner la mesa, e incluso a preparar la comida tampoco es mala idea para involucrarles en todo el proceso e incluso para que tiendan a probar cosas nuevas.


Y la regla que más me gusta es la de comer todos juntos y a la vez, en una mesa bien puesta. De ese modo el niño ve el momento de comer como un momento de estar todos juntos y agradable, participar de la conversación, o simplemente estar sentado con los mayores. Eso si, todos comemos lo mismo, no hay plato para niños, plato para adultos…se cocina un solo menú para todos los miembros. Obviamente las cantidades no son las mismas.
Y al hilo con el tema de las cantidades, un pediatra en una entrevista al periódico El Mundo decía, que las madres nos empeñamos en empapuzar a los niños de comida. Les ponemos un plato grande casi o como el que nos comeríamos nosotros, cuando el niño a penas pesa 10 Kg. Probemos a multiplicar esa cantidad por lo que pesamos nosotros. ¿Nos comeríamos 6 platos o más iguales? ¡Pues va a ser que no!
Hay miles y miles de teorías, y lo ideal es hacerse un mix de las que nos convenzan más de modo que las amoldemos a nuestras circunstancias o a lo que nosotros creamos más conveniente. 
Besos