Cena alemana

Este año en casa hemos querido hacer un pequeño homenaje a mis raíces y celebrar un pequeño Oktoberfest.  Pero teniendo como invitadas a dos embarazadas, y a mi que no me gusta la cerveza, más bien fue una cena alemana, con cerveza como bebida en vez del típico vino. Pero lo pasamos bien y engordamos un par de kilillos de una sentada.
¿Y en qué consiste una cena alemana? Las cenas suelen ser frías, embutido, salchichas, pan con mantequilla y alguna ensalada, al menos eso es lo que a mi me han dado de cenar allí casi siempre (salvo que fuera un evento importante, o lleváramos muchos días en la misma casa, que claro, varía algo). 
Así que mi santo marido se acercó a la Mantequería Alemana* y aunque iba bien aleccionado desde casa con una lista de todo lo que tenía que comprar, al final se dejó embaucar por el dependiente.
Finalmente esta fue la selección de salchichas: weisswurst (la blanca y que es típica de Munich), fleischwurts (la marrón más grande, y que tuvo un éxito tremendo) y las típicas frankfurt por si los invitados me salían melindres, que no fue el caso. El prepararlas no puede ser más fácil. Hierves agua, y cuando rompe, retiras la olla del fuego y las sumerges unos ocho minutos, sin pincharlas. A mi me gustan templadas, así que cuando llegaron nuestros amigos puse el agua hervir y así nos dio tiempo a charlar un poco antes de la cena.
Las salchichas siempre se tienen que acompañar de ensalada. Aquí hay gran variedad, pero yo tengo mis favoritas: Kartoffeln salat (ensalada de patata) y la Hering salat (de arenque ahumado y remolacha).
Luego están los complementos. Los famosos y enormes pepinillos:
Tres tipos de mostaza: fuerte, media y dulce.
y el pan negro.
En cuanto a la decoración de la mesa, como era un homenaje a mis raíces, utilicé una vajilla que fue de mi bisabuela, que es una vajilla alemana de principios del s.XX, y que mi abuela se trajo a España en su día. Es una vajilla de la que tengo muy pocas piezas, solo platos llanos y 4 fuentes grandes, así que estaba hecha para esta cena. Un camino de mesa que mis padres me regalaron hace dos años y que compraron en Munich le dio el toque bávaro al asunto.
Y distintas piezas que tengo por la casa, como una jarra de cerveza de cerámica azul típica, una jarra de estaño para poner las flores, otra de cerámica Westerwald…y por supuesto, velas por todas partes, porque una cena sin velas, no es cena.
Besos

*C/ Padilla, 88. 28006 Madrid.

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