Ginkgo, el árbol de los abuelos y los nietos

Hace unos meses, mi madre y los niños volvieron de un paseo por el parque de en frente de casa de mis padres con un fruto, el fruto del Ginkgo, el árbol de los abuelos y los nietos, y lo plantaron en una maceta.

Mis padres lo han cuidado, se lo han incluso llevado de vacaciones, y ha salido adelante! El fin de semana pasada, fue transplantado a una maceta más grande, y esperemos que dentro de un tiempo podamos plantarlo en su jardin.
Y es que el Ginkgo es un árbol muy muy especial. No hay muchos por el mundo, pero da la casualidad que en el centro de Madrid, hay uno. Uno enorme, precioso y que mi madre siente ya casi como suyo después de treinta años viviendo tan cerca y que visita a diario con nuestro perro en su paseo matinal.
Este domingo, después de comer, nos fuimos de paseo casi toda la familia (la heredera y el abuelo se quedaron en casa, una durmiendo, y el otro vigilando el sueño) a ver nuestro Ginkgo.

En 1946, un año después de estallar la bomba de Hiroshima, a un kilómetro del epicentro, entre la mayor de las desolaciones, comenzó a brotar un viejo Ginkgo, convirtiéndose para los japoneses en un símbolo del renacer, en un símbolo de esperanza.
¿Por qué le llaman el árbol de los abuelos y los nietos? Porque su crecimiento es muy lento, y será el nieto el primero en disfrutar de la sombra de la semilla plantada por el abuelo años atrás.
Las semillas salen de sus frutos, que a pesar de su aspecto, ¡huelen fatal!
Así que mis hijos ya han hecho una de las cosas obligatorias de la vida: plantar un árbol. Y en este caso, un árbol muy especial. Tan especial como son los abuelos, antes y hoy en día. Los abuelos nos enseñan cosas, como la historia de este árbol, nos tranquiliza su experiencia, nos arropan en los malos momentos, no dudan en ayudar siempre. Yo me sentí muy unida a mis abuelos, a los cuatro, y aunque ya no estén físicamente conmigo, los siento cerca. Mis hijos desafortunadamente han perdido a su abuelo paterno hace un mes, un abuelo muy especial, muy fuerte, una grandísima persona. Pero queda su legado, y tienen a sus abuelas, y a su Opa (abuelo en alemán) que se desviven por ellos y que espero disfruten, los unos de los otros, el mayor tiempo posible.
Besos 

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