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Yo misma

Aún no sé si publicaré o no esto que estoy escribiendo, pero La Merienda a las 5 cuenta mi realidad, mi día a día con los niños, las cosas que nos gustan, las que nos gustaría hacer…y por tanto creo que es mi modo de expresarme, como si un diario se tratara, pero en vez de guardarlo con ocho candados para que no lo lea nadie, voy y lo cuelgo en la red. Así están las cosas.
Hoy no tengo ganas de buscar fotos, ni de pensar en temas que puedan interesar a alguien. Hoy quiero reflejar lo que me pasa. Puede que sea el cansancio. Las superwomen, señores, lo siento pero no existen. Mi madre me decía hace unas horas, hija es que tu das imagen de autosuficiente. Luego yo misma  me he visto diciéndole a uno de mis hijos, “llorando no se consigue nada”, pero qué error. Desafortunadamente, a los que vamos de fuertes, de organizados, nadie se para a pensar que a lo mejor necesitamos ayuda, apoyo. Que tenemos nuestros malos días, que hay veces, y muchas, que simplemente no podemos más, que tenemos ganas de llorar, y parece que no nos lo permiten, y también, lo reconozco, no nos lo permitimos nosotros mismos. Pero un día, dices basta, a lo mejor salta todo por los aires por la más pequeña cosa, pero porque vas acumulando y acumulando y al final, te plantas y te dejas caer. Porque estás hasta los huevos de que te tomen por un ser de hierro, que ni siente ni padece. Porque cuando te mira alguna gente parece que ven una máquina de hacer bizcochos, de educar niños, de limpiar la casa , de ir de un lado a otro sin parar, de manejar presupuestos familiares haciendo malabares, de hacer tu trabajo perfectamente, una Bree Van der Kamp en potencia. Porque además te organizas tan tan bien, que te sobra el tiempo para escribir un blog.
Pues hoy al llegar a casa, al colgar el abrigo en el armario de la entrada he colgado la capa de super héroe y me he puesto a llorar como una madalena. Mi pobre marido me miraba alucinado. Y he llorado sin parar ni un segundo, sentada en la mesa de la cocina, y soltando por la boca todo lo que me tiene el corazón y la mente comprimidos. No recuerdo cuándo fue la última vez que me pasó esto; así también están las cosas.
Pero llevo días sin dormir, trabajando hasta los domingos desde casa, sin tener ni un solo minuto para mí sola, para poder tomarme un café tranquilamente, o darme un paseo. Me he dado cuenta que no me he comprado nada en las rebajas que ya acaban o ya han acabado, porque simplemente no he tenido ni tiempo ni ganas. Que me he cortado el pelo en los 45 min. que por arte de magia o confluencia astral conseguí un día, porque no tengo tiempo para estar aclarándome la melena, y mucho menos desenredando y secando; y por primera vez en mi vida me ha dado igual si me quedaba bien o mal: quería algo práctico. Que voy a todas partes con una mochila (yo que odiaba las mochilas) porque me duele la espalda a más no poder y pienso que es del mega bolso cargado de todo, pero no, porque sigo fatal, pero ya me da igual.
Soltados sapos y culebras, y tratando de volver a ser yo misma y no Bree, me voy a la cama soñando con nuestro próximo viaje a Oporto (el primero que haremos mi marido y yo sólos desde hace 8 años) y de la ilusión de estar organizando otro los cinco juntos a Berlín.
Y si tenéis una superwoman cerca, obligadla a coger un ratito para ella sola o simplemente ofreceros para echarle una mano, lo mismo ese día os sorprende con un sí, por favor. Y si sois unas superwoman  permitiros hoy un lujo a mi salud, para que esto no se convierta en un drama en cadena.
Gracias por escuchar.  Besos

24 comentarios en “Yo misma”

  1. Sería agotador ser como Bree…todo perfecto es imposible ni para la más perfecta y lo peor es que el día que no consiga que sea tan perfecto se amargará la existencia y lo peor aún la de los demás. Yo tengo la espalda hecha polvo desde el tercer trimestre de embarazo y ahí sigo, intentando no quejarme mucho, y me he pasado a mini bolsito para no cargarla tanto como antes.
    Un beso.
    http://www.conmibolsoacuestas.com

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  2. Muchas gracias Laura!. Hay veces que la cosa más tonta es la gota que colma el vaso y nos derrumbamos. Como decía por ahí arriba, estos momentos nos sirven para poner el contador a cero y reemprender la marcha. Un abrazo.

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  3. Muchísimas gracias!! Efectivamente, son estereotipos absurdos. Somos humanas, y hoy arriba, mañana abajo, pero siempre nos escudamos en que no queremos que los niños lo noten, cuando lo notan a la legua, porque estamos más irascibles de lo normal. Gracias a ti por pasarte. Un besazo

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  4. Muchas gracias mi Gretel favorita 😉 Sienta bien, y más cuando recibes tanto cariño de la gente que conoces y de la que no. En cuanto a lo de Colonia, lo pongo en la lista de destinos pendientes a corto plazo. Un besazo enorme.

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  5. Muchas gracias! Efectivamente todos tenemos ese derecho aunque a veces no nos lo creamos, tengamos un hijo, cinco o ninguno. Creo que entramos en una rueda de la que nos es difícil salir, y cada vez va más rápida, de tal modo que pararte a dedicarte ese rato para tí te hace pensar que puede descalabrarse ese equilibrio de malabarista que tienes montado. Pero efectivamente, es indispensable reponer fuerzas. Un beso.

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  6. Hola tocaya,
    leo tu blog siempre que puedo, y eso no es todo lo que me gustaría, desde que una amiga en común me lo recomendó (seguro que ya sabes quien es). Y esta vez no me quedare con ganas de compartir esta entrada. Me siento muy identificada con lo que cuentas, de tus sentimientos, de tu dolor de espalda y de muchas más cosas… De hecho, como este sentir es a veces difícil expresarlo,tras leerlo ayer, en cuanto los enanos se durmieron, se lo mostré a mi chico para que lo leyese y pudiera entender algo de lo que a veces me pasa: me miro con los ojos brillantes y me dio un achuchen. Ya sólo por esa reacción, tu blog ha merecido la pena.
    Un fuerte abrazo. La verdad es que me gustaría volver a reencontrarme contigo.

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  7. Acabo de conocer tu blog. Ayer escribí algo parecido en el mío. Hace 2 semanas me puse a llorar porque la bebé de 9 meses se durmió a la hora de la comida… sin comer. No era el fin del mundo, pero fue el momento en que no pude más. Comparto dolor de espalda y síndrome de super woman. Me ha gustado mucho lo que has escrito. Voy a empaparme de tu blog.

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  8. Acabo de descubrir tu blog gracias a la Decopedia y de rebote, encuentro esta entrada. ¡Completamente de acuerdo contigo en todas y cada una de las frases! No todas las madres se atreven a admitir que a veces las fuerzas les flaquean y cuando a nosotras nos ocurre, creemos que no estamos a la altura de las demás.
    Muchas gracias por tu sinceridad y ¡ánimo!.
    Besos.

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  9. Ains…qué si te entiendo??. No sabes cuanto!!. Para mi el blog es un escape, una vía de expulsión de mis “neuras” y “frustraciones”. Así que, unos días las entradas reflejan alegría y otras la tristeza que intento esconder, pero no puedo…Mañana espero poder animarte, yo tampoco tengo ganas hoy ni de mirarme al espejo.
    Un beso, perla!!!.

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  10. Mucho animo!!! Quenbien sienta desahogarse y que sano es decir que uno solo no puede con todo y que necesita de ratitos para descansar. Mucho ánimo y como es eso de que vais a berlin??? Te dire que colonia mola mucho mas jejeje susana

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  11. Cielo no te preocupes. Siempre has querido abarcar mucho y nos sorprendes a todos con tu actividad y eficacia pero a veces las situaciones nos superan y no podemos entender que no salgan como queremos. Te lo dice alguien que también ha pretendido ser una buena hija, hermana, esposa, madre, suegra, abuela, amiga, abogada, geógrafa, historiadora, ama de casa, jefa, vecina, montañera, etc., tu sabes bien cuantos berrinches y decepciones me he llevado. Lo importante es intentarlo con honestidad y asumir nuestros pequeños fracasos como necesarios para crecer y a veces simplemente para darnos una lección de humildad. Te quiero. Te queremos.

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  12. uff cómo te entiendo…y eso que no tengo ni tres hijos (solo uno), ni la energía que tu desbordas.
    Llorar es sano, siempre que no se convierta en una rutina, te desahogas y te quedas tan pancha, yo a veces con un sentimiento de “qué tonta soy”, “me quejo por nada”, “debo estar agradecida y feliz”…pero es humano, permítetelo. Mi recomendación: date ese capricho, pequeño, mediano o grande, porque te lo mereces: un café, una ducha relajada, una manicura, una compra (ya de nueva temporada;)) y a seguir!!! Ah! y una sonrisa o una ocurrencia de tus hijos, seguro que también te sube el ánimo, así que ¡llévales bocadillo de nocilla cuando les recojas…! Por cierto, hoy comienza un nuevo día…

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