La casa de Maisy

Maisy entró en mi vida allá por el 2005, cuando mi sobrina mayor empezó a jugar con un libro-casita que había en casa de mis suegros y que en su día trajeron de Bruselas a mi cuñada. 
Hijos y luego nieto tras nieto han ido jugando con la casita que permanece muy sobada pero entera.
El caso es que fue el primer juego que le interesó a La Heredera lo suficiente como para quedarse un buen rato jugando. Y por eso, la abuela decidió regalarle uno por su cumpleaños.
La versión nueva además tiene dos pisos y jardín (se ve que Maisy no ha sufrido con el tema de la crisis) y es igual o más entretenida que la versión de hace veinte años.
Mi hija, como sabrás por Instagram viaja con su libro a cualquier sitio, incluida la casa de la abuela, donde está el antiguo, lo despliega, saca a Maisy y sus amigos, y ya no hay niña. ¡Un descubrimiento!
A sus hermanos también les he pillado un par de veces jugando e incluso yo pasó un buen rato.
Este tipo de libros-juego me encantan, aunque sufro con los desplegables. Los niños, al menos los míos, no son precisamente cuidadosos y las solapas se doblan, algunas piezas se rompen…pero cuando me liberan de cualquier crisis de llanto, no le veo más que ventajas.
Por otro lado cuando la observo jugar me doy cuenta de cómo imita a los mayores, y yo debo ser una mandona gritona, porque al pobre Maisy no hace más que decirle. ¡No! A lavarse, ¡No! A la cama,…tendré que contenerme un poco, está claro.

Besos.

9 thoughts on “La casa de Maisy

  1. Fan de Daisy pero ya! La proxima merienda de las ricas en tu casa, le digo a La Heredera que si podemos jugar juntas. Y confirmo y reafirmo que tus hijos estan fenomenalmente educados, pero es que ademas son carinnosos y divertidos! Anaxx

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  2. Yo también tuve algunos libros de esos cuando era pequeña y tengo que reconocer que me encantaban. Claro, yo era tremendamente cuidadosa hasta ser incluso pesada por ello, todo el mundo me recuerda la delicadeza con la que jugaba con una minicocinita que tenía… ¿donde habrá quedado ese mimo? Ains, las prissas acaban hasta con las buenass maneras..

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