Así nos va

Así nos va…
No sé si este es un buen título para un día post elecciones. Pero en fin, quien me haya leído el sábado, sabe de qué va la cosa, y por qué se titula así esta entrada. Además, si estás saturad@ de política prometo que en este larguísimo texto no encontrarás ninguna mención al respecto.
Sí, he estado desaparecida más de una semana, lo sé, pero sinceramente no he tenido la necesidad imperiosa de escribir en el blog y créeme, publicar por publicar al finan huele un poco, porque esos post no tienen alma. 
Durante el puente de San Isidro aproveché la falta de cobertura y acceso a internet para hacer una especie de purificación 2.0. Y ver cómo la gente aún sigue recurriendo a libros y enciclopedias cuando dudan algo en vez de acudir a San Google, me pareció asombroso. Y por supuesto me llevó a meditar bastante. Pero eso, otro día. Que este post se titula Así nos va… por mostrarte qué es lo que me llena ahora mi día a día. 
Para empezar hemos cambiado el chip, bueno, lo he cambiado yo, que los demás no tienen a La Merienda a las 5. Y lo principal es vivir la vida. Parece una obviedad, pero cuando tienes un blog y sobre todo unos anhelos de profesionalizarlo, parece que al final buscas vivir una vida publicable, “blogeable”. Y eso, se ha acabado. 
Nuestra agenda está plagadita de cosas, pero ninguna es un evento de una marca, hacer DIY a destajo, ni buscar un restaurante super chulo donde comer con los niños (para eso tenemos ya la magnífica nueva guía Mammaproof que han escrito entre varias bloggers estupendas como Cristina, Beatriz o Almudena), sino simplemente me he propuesto mejorar el día a día de mi familia. 
Por la mañana nos levantamos todos a las 7:00 y desayunamos durante media hora los cinco juntos. Ya solo ese momento, me carga de energía, aunque haya peleas por si a uno le he echado un cereal más que a otro, o si nos echamos la leche por encima un día si otro no. 
Como ahora dejo su ropa lista por la noche, mientras recogemos la cocina, ellos se lavan y comienzan a vestirse. 
Aprovechando el cambio de armario, he recolocado todo de modo que los mayores puedan acceder a su ropa sin problema, y así poco a poco empezar a trabaja la autonomía en este terreno. Por ahora les pongo su ropa encima de cada silla y se visten solos, pero he empezado a no ponerles la ropa interior ni calcetines, para que sean ellos los que las cojan del armario directamente. 
Una vez vestidos y preparados (las literas las seguimos haciendo nosotros), recogen lo que haya por medio y se van al cole. 
A primera hora de la mañana, como sigo por ahora de baja, repaso la casa y acudo a natación, a mis citas médicas, al gimnasio y a la fisio. Vamos que no me aburro. De la comida se encarga El Santo, que tiene la oportunidad de estar en casa por las mañanas.
La Heredera come en casa, así que comemos los tres juntos bastante pronto, sobre la una. Y así puedo descansar un poco antes de la tarde de niños.
Como no puedo empujar el carro, ni andar lento de la mano de una niña de tres años, ahora vamos en autobús a recoger a los mayores al cole. Son exactamente tres paradas, pero hay que reconocer que a la pequeñaja le encanta.  Normalmente va sentada en la sillita habilitada para los niños, y se camela al personal que tiene delante con su desparpajo. 
Ya en el cole, aprovecho para que se queden jugando un buen rato en el patio con sus amigos y se tomen el bocata y la fruta. Por cierto, sigo con mi guerra por la merienda sana y por las meriendas de toda la vida
Volvemos a casa en autobús, y lo primero que hay que hacer son los deberes. Los niños han tenido varios lugares de trabajo. Primero una mesita baja en su cuarto y después en la mesa de comedor, pero me di cuenta de que el mayor necesita más espacio, y sobre todo, estar un poco alejado de sus hermanos para evitar distraerse. 
Así que en la zona de despacho les he habilitado una mesa enorme para que puedan trabajar los tres juntos, o para que J. haga sus deberes mientras sus hermanos juegan en otra parte de la casa.
En cuanto veo que al mayor le queda poco para terminar la tarea, toca ducharse. Por ahora, como los grifos son antiguos y están muy duros, me toca poner y quitar el agua, pero los mayores ya se duchan solos, lo que me permite hacer alguna cosa durante ese tiempo, normalmente empezar a preparar la cena, preparar la ropa del día siguiente o ir desvistiendo a La Heredera (que a ella si que tengo que ducharla yo).
Después de la cena, y mientras los mayores se lavan los dientes, acuesto a la pequeña. Leo con ella un par de cuentos, nos hacemos cosquillas, carantoñas, rezamos y a dormir. Normalmente son las 20.00h. 
Al final, como te contaba en La difícil tarea de educar, hemos decidido alargar la hora de acostarse de los dos mayores, que acaban de cumplir 7 y 6 años. El Mediano normalmente aguanta con su hermano, pero muchos días opta por acostarse a la vez que su hermana pequeña. Sé que el mero hecho de poder elegir “libremente” cuando irse a la cama (aunque sea dentro de una hora) le viene genial porque se siente mayor, más autónomo.
La única condición que hemos impuesto para irse a la cama una hora más tarde es que no hay tele, y que se puede o bien leer, o bien jugar a juegos de mesa. Para ello he habilitado una zona del salón con todos los juegos, puzles, ajedrez, parchís, oca….que tenemos por casa. Y aunque el Memory sigue siendo uno de sus favoritos, están empezando a cogerle el gustillo a ir cambiando. También si me ven leyendo a veces se sientan a mi lado cada uno con un libro y me acompañan.
A las 21:00 se toca diana, rezamos y a la cama. Entonces ya con El Santo recién llegado a casa, preparamos nuestra cena, y nos sentamos un rato a ver la tele. 
Como ves nuestro día a día no da para más. Mientras el Mayor hace sus deberes (normalmente tarda entre quince minutos y media hora) yo aprovecho para estar con El Mediano y La Heredera. La verdad es que les dejo a su aire, jugar, pelearse y reconciliarse, yo solo estoy para tomarme el café con el trozo de pollo que me trae la pequeña de sus cocinitas, o para ayudar a su hermano a sacar algo, o subirle la cremallera de un disfraz. Poco más, pero me gusta sentarme en su cuarto y escuchar sus conversaciones o simplemente observarles jugar.
Yo llego tan cansada al final del día que lo único que me apetece es no hacer nada. Leer y ver películas de amor y lujo, poco más.
¿DIY? Los dejamos para los fines de semana, que hay más tiempo, o para las tardes de Junio antes de que abran la piscina. 
Además he empezado a trabajar con ellos otros aspectos más creativos, que ya te contaré.
Hasta entonces un beso fuerte! No olvides vivir la vida. 

7 thoughts on “Así nos va

  1. Vivir la vida.. es lo mas bonito que se puede hacer. Me alegro de que lo hagas y que lo consigas. Enhorabuena!!
    Muchos besos y como siempre una delicia leerte.
    Gracias
    Carmen

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  2. acabo de leer tus dos últimos posts… te sigo, pero al igual que comparto contigo practicamtne todos tus pensamientos, soy de las que pospone SUS momentos, entre los que se encuentran leer blogs… asi que no estoy al dia al momento. Pero da igual.
    Te escribo para darte animos y es como si me los diera a mi misma. Envidio tus horas de ir a dormir tan tempranas… me cuesta que mi peque de 3 años se vaya a la cama antes de las 22.00!!
    Yo tb trabajo la autonomía en mi niña, eso creo que lo tengo bastante controlado. Y tb el de las meriendas de siempre (da eso para un post?)
    Sigue asi, escribiendo cuando quieras, por favor.
    Por cierto, estoy a 10 días de mudarme y pretendo poner en practica todos los consejos de organizacion y limpieza que he encontrado por aquí.. Gracias! (aunque el estar de 7 meses dificulta algunas acciones… jajaja)
    Nos vemos en IG.

    Mila de Miguel

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  3. Por cierto, cuando leí tu post de La Granja o uno de ellos no sabía que habías tenido un hijo antes que tus tres rubios, siento mucho aquel momento. Mi madre tuvo dos abortos y por eso yo estoy aquí, si no los hubiera tenido yo no estaría escribiendote ahora mismo. Así es la vida. Llena de momentos amargos y otros dulces y a veces no sabemos por qué suceden ciertas cosas.

    otro beso

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  4. Está claro que no podemos pretender que todo sea siempre igual. A mí los cambios me suelen asustar desde cria, no me gustaban. Ahora que soy adulta me están gustando más pero cuando son positivos o yo los planeo, cuando me vienen en forma de malas noticias es cuando los llevo, como cualquier persona, mal, mal, mal..pero en fin..como dices, hay que adaptarse y seguir luchando y pensar que se puede con todo.

    Ay, amiga, las peleas de hermanos, en casa todos los días tengo que estar regañando y me agota que no veas. Esta semana la mayor se ha ido a una granja escuela con toda la clase y la voy a añorar muchísimo pero se lo va a pasar pipa, asi que las peleas no existirán esta semana, todo tiene sus ventajas jejeje.

    beso grande
    pd: Yo estoy evitando los ibuprofenos para el dolor de cervicales y cuando se junta un dolor con otro…telita. A veces tengo ganas de llorar y todo, pero luego te viene un buen día y se te olvida, y doy gracias de los buenos días.

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