creatividad, educación, educar en el asombro, familia, infancia

Creatividad, creatividad y más creatividad.

Últimamente veo y leo la palabra creatividad a cada paso que doy. En blogs, revistas, documentales…creatividad, creatividad, creatividad. 
Dicen que nuestros hijos tendrán que inventarse sus futuras profesiones, y que más que un CV brillante lo que primará será su capacidad para crear, reinventar y transformar. Ahí afuera hay todo un batallón de madres dispuestas a conseguir eso en sus hijos. Aunque si hacemos caso a los expertos, no hay que conseguirlo, sino mantenerlo. 
Picasso dijo “Todos los niños nacen artistas, lo difícil es seguir siéndolo cuando crecemos”
¿Nos empeñamos en matar esa mezcla de imaginación y creatividad con la que llegamos al mundo? ¿Nos invade el aburrimiento según pasan los años y eso anula esa capacidad innata?
Uno de mis primeros recuerdos de la infancia que revivo claramente es con 3 años durante un verano con mis padres en Alemania. Alquilaron una casita en medio del bosque en Hessen. Por entonces aún no tenía a mi hermano, así que pasé muchísimo tiempo sola, jugando sola, hablando sola. 
Me bastaban las hojas de los árboles, hierbecitas, unas piedras, unos palos y aquella barbacoa en desuso que había en la bancada de piedra alrededor de la casa. No recuerdo más que aquello de todo aquel verano. Me veo desde fuera jugando y jugando. Jugando sola, sin echar de menos nada.
Mis hijos desafortunadamente, no han tenido la oportunidad de jugar solos. A ver, me explico, que así de golpe, suena un poco raro. Los mayores se llevan justo 12 meses, por lo que el Mayor, cuando dejó de jugar en paralelo, se encontró con que tenía un hermano en casa con el que interactuar de algún modo. El Mediano, siempre tendió a jugar con su hermano mayor, al igual que La Heredera. Por lo que siempre han tenido alguien con quien estar y compartir juegos. 
Esto no quiere decir que no sepan jugar solos. Aunque de los tres hay a quien le cuesta más, y obviamente es a la más pequeña porque siempre ha tenido a alguien con quien hacerlo.
Hace unos meses, la tutora del Mediano nos preguntaba a los padres si jugábamos con nuestros hijos. En ese momento nos pilló un poco in fraganti. Yo he reconocido muchas veces la poca paciencia que me gasto y no me verás pasando un largo rato con alguno de ellos jugando algo. Estar estoy, pero reconozco que no me gusta jugar con ellos. Aunque suene fatal, me aburre. 
Así como desde un primer momento quisimos que nuestros hijos crecieran dentro de un orden de horarios, también tuvimos muy claro que queríamos que aprendieran a jugar ellos sólos, o entre ellos. Ya sea por comodidad propia, pero también porque tanto el Santo como yo compartimos la teoría de que los niños han de jugar y mucho, muchísimo, a su ritmo, a lo que les apetezca y como les apetezca. Los juguetes y los juegos están para utilizarlos de mil modos, no solo los estipulados en las instrucciones.
Somos más partidarios de dejarles a mano distintas cosas, objetos, materiales, juguetes… y que ellos decidan, de ahí la presencia de los Rincones en casa. Además de los que te enseñé los juguetes están organizados por construcciones, animales y muñecos, juego simbólico (disfraces, cocinitas) y deportes.
Creo que dejándoles esa libertad para jugar, seguirán desarrollando y trabajando su imaginación, y por ello manteniendo y fomentando su creatividad. 
Dicen algunos entendidos que en el cole matamos esa creatividad con un sistema educativo que no permite planteamientos divergentes, donde los niños aprenden como si tratara de verdades absolutas, en muchos casos sin llegar a entender y tampoco disfrutar. Pero también creo firmantemente que apuntarles a todo tipo de extraescolares como Kumon, pintura, piano o chino, mata igualmente esa creatividad, al obligarles a hacer algo, y sobre todo cuando aún son muy pequeños y no tienen claro qué les gusta o no, sino que puede que estemos proyectando la idea que tenemos de cómo de perfecto ha de ser nuestro hijo.
Quizá nuestra labor como padres debería ser complementar, o más bien, contrarrestar ese academicismo, en favor de permitir a nuestros hijos que aprendan otras cosas de manera distinta, especialmente disfrutando.
Fomentar el aprendizaje a través de la diversión. Darles la oportunidad de probarlo todo desde una forma lúdica. Jugar escuchando música clásica, pero por qué no también pop, rock o fado portugués, posibilitarles el pintar con todo tipo de materiales aunque manchen: acuarelas, témperas, ceras, lápices, rotuladores. Ponerles los dibujos y películas en versión original, leerles cuentos en otros idiomas…Ir con ellos de excursión o a conocer nuestra propia ciudad, la biblioteca o ir a hacer la compra a un mercado tradicional. Asistir a un concierto o a una exposición.
En casa tenemos de todo. El Mayor, es un apasionado de los números desde muy pequeño. No es superdotado, ni mucho menos, pero le encanta sumar, restar, o aplicar lo que aprende en el colegio a su vida diaria. Para unos padres de letras puras, que aprobábamos a duras penas las matemáticas, nos entusiasma su capacidad. Nosotros nos aprendimos las tablas de multiplicar de memoria, él, que todavía está empezando, lo ha razonado de tal modo que no necesita aprenderlas como una cantinela. Y le divierte pensar que 8 x 2 es igual que 4 x 4, 14 +2, o 20 – 4. Así que para que no pierda esa capacidad y entusiasmo preferimos buscarle juegos, como por ejemplo con dados, fichas de dominó, etc…y hemos descubierto, que siempre está buscando e inventando nuevas posibilidades para poder hacer cálculos, incluso con tapones de los bricks de leche. Insisto, mi hijo es completamente normal, pero ve las matemáticas y el cálculo como algo divertido y de infinitas posibilidades. 
El Mediano ya sabemos que es muy especial. Es un gran deportista, a pesar de su pequeño tamaño tiene un cuerpo fibroso, una capacidad de superación y esfuerzo descomunal que la aplica a cualquier cosa en esta vida. Si hay que lograr algo, él es de los que en silencio y casi sin que nadie lo note se dedica a practicar para hacerlo bien. Ya sea aprender a atarse los cordones de los zapatos, como nadar o tirarse de cabeza, proteger la pelota con su cuerpo en un regate con el estilo de su padre, o correr más rápido que los que son mucho más altos que él. 
Además tiene una sensibilidad única. Le gusta pintar y leer. Ahora que ha aprendido a leer no es raro verle como prefiere sentarse a mi lado con un cuento y leérselo a su hermana o para él mismo muy bajito y ya casi en silencio. Luego dibujar lo que ha leído sin que nadie le diga nada. Teniendo a mano todos los cuentos, y los materiales para pintar sé que se le ocurre muchas más veces crear, por ejemplo, su propio cuento e ilustrarlo, que pedirme ver la tele o jugar con la Tablet.
Lo mismo todo esto es amor de madre en estado puro, y no le ves nada de especial, ni creativo. Sin embargo lo que me lleva a contarte esto es que debemos tratar de hacer que los niños aprendan por ellos mismos, siguiendo su propio ritmo y sobre todo sin matar su entusiasmo, y de ese modo creo que podremos seguir viéndoles crecer en creatividad. Como dice L’Ecuyer: Educar en el asombro. 
¿Tú qué opinas? ¿La creatividad se pierde con el tiempo, o por el contrario eres de los que opina que hay gente que la tiene innata, otros no, y por ello continúa teniéndola aún en la edad adulta?
Besos, 

3 thoughts on “Creatividad, creatividad y más creatividad.”

  1. Por qué la creatividad la entendemos siempre en un contexto lúdico… sabemos el trabajazo que supone crear? La cantidad de formación, información y esfuerzo que requiere el trabajo creativo? Es peligroso confundir creatividad con diversión, si no educamos también en la constancia y el esfuerzo nos arriesgamos a no darles todas las herramientas. Si hay motivación y trabajo, pueden llegar a ser lo que quieran. “Creamos” tambien en eso… aunque no suene tan divertido.

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  2. ¡Cómo me gusta leer tus cosas y las de tus hijos¡ Estoy completamente de acuerdo con lo que dices y como te conozco desde pequeñita se que siempre fuiste imaginativa y te entretenías sin necesidad de juguetes o actividades complicadas y eso se lo estás transmitiendo a tus hijos. Estupendo. Por favor escribe más…

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  3. Me ha encantado tu entrada!!!!!!!!!!!! En casa Andrea desde siempre se inventa mil cosas, con una caja o con lo que sea, es suepr creativa, su mejro regalo las cajas de Ikea vacias..y eso no nos lo ve hacer ni a su padre ni a mi…….siemrpe esta pensando y haciendo cosas, por el cotnrario elena la sigue y alguna vez se inventa algo pero no como Andrea, por eso creo que es algo innato en cada uno, que todos tenemso una parte creativa pero unos tienen mas de nacimiento y otras menos!
    Jugar me parece fundamental y necesario, yo disfruto mucho jugando con ellas! Ellas siempre se han tenido la una a la otra para compartir juegos pero tambien saben jugar solas!!!!!!!
    Una entrada genial Esther! Muchos besos!

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