Marie Kondo y mi experiencia con el cambio de armario

Llevo semanas consultando la aplicación del tiempo del móvil cada mañana al despertarme, casi ansiosa de ver en la predicción alguna nube y sobre todo temperaturas de menos de 25º en busca del estímulo suficiente para enfrentarme al famoso cambio de armario. 
Por otro lado, una de las cosas que tenía en mi lista de “pendientes” era leer el famoso libro de Marie Kondo, “La Magia del Orden. Una vez en mi poder, decidí abrir mi mente y absorber todo lo que en el libro promete, especialmente evitar el efecto rebote, es decir, volver a tener la casa, y tu vida, desordenada. 
Antes de nada te diré que en mi opinión el libro, o mejor dicho, el método, es demasiado radical, y para una familia es muy complicado llevarlo a cabo. Para una persona que vive sola, estoy segura de que puede resultar fantástico, pero para una casa con 5 personas como la nuestra, donde cada uno tiene su ropa, sus libros, sus cosas… resulta muy complicado seguir al pie de la letra sus condiciones para ordenar y organizar. 
Sin embargo, después de leerlo he sacado muchas cosas claras y reveladoras, incluso de mi misma. Lo más duro ha sido darme cuenta de que mi problema no es el orden o el tener más o menos, sino que me da pereza colocar a cada instante las cosas en su sitio. 
Es decir, soy una persona ordenada porque me gusta ver la casa organizada, e incluso disfruto organizando y ordenando, no tengo problema para deshacerme de cosas que sé a ciencia cierta que no necesito, pero en mi día a día, voy dejando pequeñas cosas encima de la mesa del comedor, o en la entrada, o en la banqueta de nuestro dormitorio, diciéndome a mi misma que luego lo voy a colocar. Sin embargo ese momento no llega y hasta que no me duele a la vista no me paro en seco y reordeno todo. 
Una vez identificado el problema y he escogido algunas cosas del método Kondo que sé que pueden funcionarnos siempre que trabaje en ello, llegaba el momento de enfrentarse a la realidad. 
Así que como el empujón no me llegaba en forma de parte meteorológico, me llegó desde Japón transformado en libro y el sábado me lié la manta a la cabeza y me puse manos a la obra. 
Bolsas en mano, empecé como dice el libro: sacando todo todo. Era la primera vez que lo hacía así y será la última. Tal cual. Esto no me sirve. Me agobié al ver nuestra cama, la banqueta, el suelo, todo lleno de mis cosas. Entre mi dificultad para caminar y que el cuarto no es demasiado grande a las cuatro horas aún seguía aquello alborotado y mi nivel de motivación por los suelos. 
Es verdad que hace meses hice una inmensa limpia de ropa y accesorios. De hecho al sacar la ropa de invierno, me di cuenta de lo poco que tenía, e incluso llegué a pensar que lo había guardado en otro sitio. Pero no. Se ve que aún tenía que hacer un nuevo filtrado.
Una vez que tenía los armarios y cajones vacíos, empecé a hacer selección: ¿Cuándo fue la última vez que me lo puse? ¿Me ha hecho feliz? Hace un año que lo lucí, fuera. Sí, me lo compré con mucha ilusión pero solo me lo puedo poner con botas altas, fuera. Nueve horas después tenía un montón de bolsas listas para tirar, otras con la selección que habían hecho mi cuñada y una amiga para ellas, y otras para dar a Cáritas. 
Lo cierto es que de repente he pasado de quejarme por falta de armarios a tener cajones y espacios vacíos que no sé con qué rellenar, porque he conseguido que todo tenga su lugar. Así que por ese lado el método ha funcionado. 
Otra cosa que aproveché fue a arreglar aquellas cosas que me quedaba pero que no me ponía porque le faltaba un botón, o porque tenía que ajustar los puños…y esta vez lo hice en el momento. Aguja e hilo me dediqué a rematar esas menudencias que me impedían disfrutar de mi blusa favorita, o de la chaqueta más versátil que tengo. 
Uno de los puntos que tampoco he cumplido ha sido el de tener la ropa de la otra temporada a mano. Lo siento pero a mi eso me descoloca bastante. Abrir un cajón y ver los bañadores al lado de los calcetines…vale, no dice exactamente eso, pero no puedo dedicarle una cómoda o varios cajones o baldas a una ropa que no me voy a poner en meses. Prefiero tenerla guardadita en el altillo o bien clasificada en una caja debajo de la cama y saber que me sigue sobrando espacio para que todo esté más amplio. 
Por otro lado el libro te da ciertas pautas, llamémoslas psicológicas, para colocar tu armario. La que más me gustó fue la de colocar la ropa colgada de izquierda a derecha de más largo a más corto y por modelos. Parece complicado pero luego no lo es tanto. Consiste en colocar la pieza más larga la primera, si resulta que es un vestido, pues a continuación pones todos los vestidos de más largo a menos largo. Luego las faldas, las chaquetas, las camisas…etc. Al final creas una especie de línea ascendente que va de izquierda a derecha que según ella, aligera y motiva. Ya te contaré.
Y ya que toco el tema del colgar y doblar, he seguido su consejo de doblar todo aquello susceptible de ser doblado o enrollado y colgar solo lo que por sus características, o tipo de tela ha de ir obligatoriamente en percha.
Una vez que he acabado con el famoso cambio de armario me he dado un plazo de dos meses para ver si funciona el método o vuelvo a mi sistema original, del que te hablé el año pasado en el post {10 pasos para no odiar el cambio de armario}. Prometo mantenerte al día. 
Igualmente estoy trabajando en un post más detallado sobre el libro, porque se pueden sacar cosas muy interesantes de él. 
¿Y tú, ya has hecho el cambio de armario? ¿Te fueron útiles mis consejos del año pasado? ¿Tienes un método propio?
Un besazo, 

14 thoughts on “Marie Kondo y mi experiencia con el cambio de armario

  1. Yo leí el libro el año pasado, lo puse en práctica, y desde ese tiempo no he tenido que volver a ordenar armarios, todo permanece en su sitio, renovando obviamente pero con esa deliciosa sensación que da tener las cosas ordenadas. Seguí el consejo de las cajas de zapatos y me pareció fabuloso, así como la forma de doblar la ropa y de guardarla en forma vertical. Le enseñé a mi esposo que es quien se encarga de doblar la ropa, y ambos quedamos encantados! Pero como dices, deben ser adultos, donde hay niños me parece más difícil. En todo caso, recomendadísimo, a mi me simplificó mucho la vida!

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  2. Hola Esther yo sigo tus indicaciones del año pasado en el post. Los jabones en el armario y todo colocadito. He de decir que tengo que seguir el metodo que has usado tu este fin de semana aunque agobie ver todo encima de la cama, sobre todo para la ropa de mi hijo,aunque me da mucha pena donar la que no se pone, pero hay que hacerlo. Gracias por el Post
    Besos
    Carmen

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  3. ¡¡Qué sorpresa y qué casualidad, Esther!!! Justo estoy leyendo ese libro, todavía no lo he terminado. Lo compré hace dos semanas en Madrid, en un viaje corto que hicimos a la ciudad. Como ya comentaba, no puedo dejar de pasar por librerías y comprar algún que otro libro que me llame la atención; y eso me ocurrió, con este libro. Llevo bastante tiempo interesándome por temas de organización y planificación. Nunca había oído hablar de esta chica, pero su libro me pareció interesante y está siendo mi lectura de mesilla de noche.
    Me encantan tus posts sobre organización y orden, como los últimos sobre el tema del ahorro. Espero que lo sigas compartiendo con nosotras.
    Gracias y un fuerte abrazo.

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  4. He de decirte que hasta que no se note mas el frío no hago cambios porque ahora es el tiempo de los locos. Por la mañana frio, por al medio dia calor y luego frio de nuevo. Así que cuando veo que empiezan a bajar las temperaturas bajo lo de invierno y subo lo de verano.. Decirte tambien que yo tengo un cajón solo para bañadores, así si me hace falta tanto en invierno como en verano lo tengo siempre a mano. Lo de poner todo en lo alto de la cama, lo hice en una ocasión y quise volverme loca. Así que dije: una y no mas santo tomas. Aprovecho en los cambios ropa que no me pongo para llevarla a la iglesia y así ver lo que tengo para la temporada. Un besazo enorme

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  5. Hola, Esther
    De vez en cuando conviene entrar a saco en ciertas “zonas catastróficas” de nuestro armario. Mi última incursión en la de ropa interior se saldó de la siguiente manera
    –Varios calcetines finitos, tipo media, causaron baja por TENER LA GOMA PASADA
    –Un sujetador muy utilizado pero muy mostoso causó también baja
    –Varias bragas casi, casi de cuello vuelto, ídem.
    –Salió del armario (nunca mejor dicho) un precioso conjunto de La Perla delicadamente envuelto
    en papel de seda. ¿Lo oculté de esa manera para dejárselo en herencia a mi hija, que tiene 28
    años? ¿Tal vez sufrí un ataque de “esto es carísimo y” nomelomerezco”?

    La mente humana es un misterio y, de momento, hoy he estrenado ropa interior…

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  6. Ayyyyy el año pasado y este vernao no he hehco el cambio de armario en condiciones y llevo desde entonces con todo manga por hombro, y eso que tus indicaciones del año pasado me encantaron y las tengo super apuntadas! a ver si voy a comprar jaboncitos y este año no me pilla el toro, que uno de mis propositos para mejorar es ordenar mas….lo malo de una casa grande es que acumulas y acumulas y no ves el momento luego de desprenderte…… Muchos besos y gracias!

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