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La buena educación

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Hace unas semanas tuve una conversación con un amigo sobre los hijos, en la que concluimos que lo más importante era dejarles en herencia educación y valores.

Aquella frase, con la que estoy completamente de acuerdo, lleva rondándome días por la cabeza.

El otro día, celebrando el cumpleaños del Mayor, de repente me di cuenta de lo rápido que estaban creciendo. Con ocho años ya, empieza a tener más marcado su carácter, su personalidad y educarle cada vez me resulta más complicado.

No es que se esté rebelando, ni mucho menos, sino que probablemente esté revelado su personalidad. Antes, no se planteaba duda alguna ante nuestras respuestas, o cuando le decíamos que no debía hacer algo en concreto. Ahora, además de indicarle lo que está bien o mal, también tengo que explicarle por qué, y qué pasaría si siguiera haciendo algo mal, qué repercusiones podrían tener, no sólo para él, sino sobre todo, para los que le rodean.

Me vienen a la mente muchos momentos de mi infancia y adolescencia. Comer con un libros debajo de los brazos evitando que se cayeran, mis padres enseñándome a usar el cuchillo como único modo de empujar la comida al tenedor, etc…

Entiendo ahora que mi gusto por las cosas protocolarias tiene sus raíces en esas constantes enseñanzas diarias de mis padres. Cómo coger una taza, o el lenguaje de los cubiertos fueron cosas que aprendí de muy pequeña. Por los recuerdos, creo que debía tener la edad de mis hijos mayores.

Una cosa que me ha sorprendido mucho, es que a mis hijos nadie les ha explicado que existe el pronombre personal “usted”. Que a los adultos, si no se les conoce, siempre hay que hablarles de usted. ¡Pues no sabes lo que me está costando que lo entiendan, y más aún que lo apliquen!

Me hace gracia porque en el cole a los profesores les llaman Don Javier, Don Carlos, etc. pero luego les tutean. ¿Qué sentido tiene? Imagino que esto terminarán aprendiéndolo, como todo. Pero me parece una pena que se pierdan ciertas costumbres, y ¿por qué no aprenderlas desde pequeñitos?

Volviendo a la importancia de dejar en herencia educación y valores, y sopesando la difícil posibilidad, por ahora, de facilitarles a mis hijos experiencias como viajar por el mundo, conocer otras culturas, etc… he decidido comenzar por enseñarles buenos modales a través de experiencias especiales.

Reconozco con orgullo que tengo unos niños muy buenos. Tranquilos, y obedientes, lo que me permite llevar mi hazaña con cierta relajación y sabiendo que tampoco arriesgo demasiado.

Así que por ejemplo me llevé a los niños a merendar a Embassy con motivo del séptimo cumpleaños del Mediano.

Quería que vivieran la experiencia de merendar en un sitio especial. Por supuesto, cuando entramos por la puerta noté las miraditas de la gente que había allí tomando el té, el noventa por ciento con una media de ochenta años, y más litros de laca por metro cuadrado que en el mejor centro de peluquería del barrio, al ver llegar a tres niños despeinados, con las rodillas mugrientas después del cole y las manos más negras que puedas imaginarte. Sin embargo logramos llevarnos las felicitaciones y sonrisas de varias señoras al irse.

De este modo aproveché para explicarles cosas tan elementales como que la cucharilla no tiene que rozar la taza (haciendo ruido)  cuando remueves la bebida del interior. Cómo se prepara un té, o como has de dejar los cubiertos al terminar tu plato.

Creo que el ambiente ayudó a que comprendieran aún mejor la importancia de esos detalles, mientras se tomaban, para mí, la mejor tarta de limón del mundo. Y que no hubiera calado igual si se lo explico en el salón de casa.

Sé que tuve una infancia poco convencional y que mi hermano y yo fuimos muy afortunados teniendo unos padres como los nuestros, y unos abuelos paternos que no escatimaron gastos con nosotros (nietos únicos) enseñándonos a comer marisco en El Pescador desde muy pequeños, o a tomar el té en el Ritz.

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Leído así, puede que suene cursi y pretencioso, pero hoy, treinta años después, recuerdo esos momentos con el corazón, y sé que además de experiencias, me aportaron cosas muy importantes para mi educación. Y eso exactamente es lo que quiero que tengan mis hijos.

No quiero niños petulantes y resabiondos, sino niños que además de buenas personas, se desenvuelvan con soltura en cualquier ambiente.

El trabajo con ellos no ha hecho más que empezar, y soy consciente de que no será fácil, pero creo que nos lo vamos a pasar muy bien. Tengo ya una lista que empieza a ser larga.

¿Y tu? ¿Me recomiendas algún momento-experiencia de este tipo?

Un beso,

8 thoughts on “La buena educación”

  1. Este Post me ha dado que pensar. Cierto es que el término Usted no lo estoy inculcando a mis hijos todo lo que debería y he pensado en la razón… ya que yo lo he llegado a usar mucho sobre todo en mi juventud, pero también es cierto que ahora existe la costumbre de las personas mayores de contestarte : – Uy, no me llames de usted, … que me hace mayor…
    Felicidades por el Blog!!

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  2. Totalmente de acuerdo contigo. Me muero por ver la lista que tienes en mente sobre cosas que enseñarles en cuanto a eduacion se refiere. Deberias publicarla!! Un beso.

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  3. Hola guapa,

    A mí me inculcaron lo de “usted” en mi segundo colegio porque allí hablar con un profesor era hablarle de usted, cosa que en mi primer colegio no hacíamos. Mis padres siempre han sido muy rectos y muy educados y también me daban buen ejemplo en la forma de hablar y de dirigirme hacia los demás. Eso de no decir palabrotas o hablar en momentos en los que tenía que estar callada, o comer con la boca cerrada y no hablar, no tocarme el pelo en la mesa mientras como, o ir a misa bien vestida, etc… es algo que yo trato de inculcar a mis hijas pero desde que son preadolescentes se me “escapan” porque fulanito o menganita lo hace así y entonces no pasa nada, o se fijan en personas un poco maleducadas pero que son graciosas y entonces es difícil luchar contra todo eso cuando, como dices por experiencia, ellos ya van adoptando su personalidad y a veces los modelos que ellos tienen no son los más adecuados aunque nosotras seamos las más educadas del reino, si luego a ellos les hace gracia que pepito, por poner un nombre, saque la lengua por decir algo suave, porque telita con los niños de 10 años… y que el grupo hace mucha fuerza, ellos siguen la corriente de la clase o de sus mejores amigos que no siempre son los más educados de la clase. En fin…que lo que te espera con la preadolescencia maja. ¡Qué cruz! A mí la mediana me tiene frita con sus casi 11 años. Mucho ánimo. Por mucho que nos empeñemos luego al final es peor yo creo insistir tanto. Ya sabes, una de cal y otra de arena.
    beso grande

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  4. Hola Esther,

    No quiero sonar grosera con mi comentario, pero a mi me lo que me sorprende es que no hayas sido tú quien les haya enseñado a tus hijos a hablar de “usted”, sobre todo teniendo en cuenta la rigidez con que te educaron a ti.

    Mi hija tiene casi la misma edad que tu heredera, y ya le he explicado que a las personas mayores les decimos de “usted” por respeto, aún no lo aplica, porque no va a la escuelita y sus abuelos le han dicho que los traten de “tú”, pero ella me escucha a mi hablar con otras personas a las que les hablo de usted.

    Un saludo

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  5. La educación es todo. Hoy en día “estamos” perdiendo en educación, modales y valores. Es una lástima, en mi casa se me enseñó que a las personas mayores hay que hablarles de usted y por supuesto personas con unos estudios como un profesor, un médico, etc. hay que llamarles, como bien dices de don y de usted.
    Aún hoy soy incapaz de hablarles sin educación a una persona mayor que yo pero si es verdad que aquí en Andalucía es más fácil porque, por lo menos donde vivo, todo es usted y ustedes en lugar de vosotros. Cosa que mis años de vivir en Madrid me costó, ya que, cuando me dirigía a alguna persona que fuera joven había que explicar que esa es mi costumbre del lugar donde provenía.
    Hoy por hoy hablo de vosotros y ustedes con propiedad.
    Poco a poco lo vas a conseguir, la constancia hace que eso se quede grabado. Mi hijo todavía es muy pequeño pero tengo claro que le enseñaré. La educación no se debe de perder nunca.
    Lo vas a conseguir. Un beso guapa y espero que estés recuperada al 100x 100

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  6. son cosas que pasan cuando se escribe con teclado…la V esta al lado de la B…
    Me gustó mucho tu post, realmente creo que los valores y educación son lo más importante que le podemos dejar a nuestros hijos. Yo intento hacer lo mismo con mi niña de tres años, es difícil, pero se que estas cosas te las apreciaran de grandes, y créeme, te lo agradecerán cuando se den cuenta precisamente de eso que decís, de que sean capaces de desenvolverse en cualquier ambiente. Un beso!

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  7. La educación también supone cuidar la ortografía. Cuando usted escribe “No es que se esté revelando, ni mucho menos”(…), es rebelando, con b.

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    1. Gracias por la apreciación. Errores tipográficos podemos tener todos. Pero eso me ha animado a retocar el post con lo que realmente quería decir. Un saludo.

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