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Paseo por el río

En el puente de Mayo, a pesar del fatídico pronóstico del tiempo, nos decidimos a ir a La Granja. No solemos ir mucho debido a los compromisos de los dos mayores con sus respectivos equipos de fútbol y en especial por el trabajo del Santo, que sigue siendo principalmente los fines de semana.

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La verdad es que el primer día nos hizo un día fabuloso, y como siempre, aprovechamos para dar, después de la siesta, un buen paseo por el campo.

Nos habían advertido que el camino del río era todo un espectáculo debido al deshielo de las intensas nevadas de este año, y no nos lo queríamos perder. Siempre es un recorrido bonito que parte prácticamente de en frente de nuestra casa, así que no tenemos que añadir desplazamiento.

Calzado cómodo (aunque quizá sólo La Heredera contara con el más adecuado para los barrizales a los que tuvimos que enfrentarnos) y los abrigos más bien como capas por la excelente temperatura que teníamos, nos propusimos dar la vuelta a lo que llaman la cola del pantano.

Aunque la Primavera va muy retrasada por aquí (algo tendrá que ver que siga nevando hasta en Mayo), los espinos, y las flores silvestres no se resisten a los primeros rayos de sol.

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Siempre que voy por ahí me imagino a mis abuelos, a mis tíos y a mi madre bañándose en la llamadas Termópilas, mucho antes de que se construyera el pantano. Esos planes de antaño disfrutando de la naturaleza de otro modo, sin menos complicaciones. Si hoy pudiéramos bañarnos allí, yo con tres niños llevaría media casa a cuesta. Mi abuela, sin embargo, llevaba a a sus cuatro hijos, y probablemente poco más que su labor, a pasar un buen rato bañándose en el río.

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Las vistas bien merecen una parada si vas desde La Granja a Segovia. Justo pasado el puente que cruza el río, hay una rotonda desde la que se puede acceder a un parking para quien va al pantano.

Las montañas reflejadas en el agua, con sus cumbres todavía nevadas eran un espectáculo.

Los niños disfrutan muchísimo en estos paseos. Escalan, cogen todo tipo de palos, hojas, bichos y demás. Hacen barquitos con la corteza de los pinos y ven como se los lleva la corriente.

Los mayores disfrutamos viéndoles subir y bajar, viviendo lo que nosotros vivimos de pequeños, respirando el aire puro que tanta falta nos hace y jugando entre ellos. . Y sobre todo sabiendo que cuando volvamos a casa estarán lo suficientemente cansados como para dejarnos tranquilos un buen rato (jejejeje).

Después del paseo, una buena ducha, cena casera delante de la chimenea y película en familia. Desde luego no concibo mejor plan.

Ahora, estoy deseando volver, porque ya se sentirá la Primavera en todo su esplendor, y te aseguro, que es un espectáculo.

Besos,

3 comentarios en “Paseo por el río”

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