4 hábitos de la gente efectiva.

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¿Qué diferencia la gente efectiva de la que no lo es? ¿Qué hacen distinto del resto de los mortales?

Ya sabes que estoy un poco obsesionada con el tema de la productividad. Cuando tienes muchos frentes abiertos: familia, casa, trabajo, amigos, etc. y tus horas son exáctamente las mismas 24 que para los demás, llega un momento en que te planteas qué método es el correcto para aprovechar al máximo el tiempo y dotarlo de calidad.

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5 minutos para ser más productivo

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Como decía el mes pasado en Cómo gestionar bien tu tiempo, tengo una verdadera adicción por exprimir al máximo las horas para a cambio, logar sentirme más a gusto conmigo misma, por tener la sensación, al final del día, de que he hecho todo lo que tenía que hacer.

Una de las primeras cosas que aprendes cuando te metes en este “mundillo” es la importancia de la planificación. Pero planificar tampoco es fácil, y en muchos casos, un arma de doble filo, que puede provocar el doble de estrés que si no lo hicieras, al ver que eres incapaz de cumplir tus objetivos.

Las famosas listas pueden convertirse en una losa desmotivadora, en vez de una herramienta de ayuda. Y no te creas, lo digo con conocimiento de causa.

Hasta que encontré un sencillo método para hacerlas y  que aplico cada día al llegar a la oficina:

  1. COGE UNA HOJA EN BLANCO. Aunque tengas una agenda, es mejor que cojas un trozo de papel.
  2. DURANTE 2 MINUTOS escribe todo lo que tienes que hacer en el día.
  3. Ahora pon un asterisco (*) delante de las 3 cosas que TIENES/DEBES hacer hoy. Las 3 imprescindibles.
  4. A continuación escoge, poniendo un guión (-) delante, 2 cosas que tendrías que hacer SI TE SOBRARA TIEMPO. 
  5. Ahora elige de las 3 que tienen asterisco, la más FÁCIL Y RÁPIDA de hacer. Tras acabarla no olvides tachar. Sigue con ese criterio en la siguiente elección, hasta que llegues a las que tienen un guión.5-minutos-para-ser-mas-productivo

¡¡Verás cómo te cunde la mañana!! Y muchos días no sólo completarás la lista sino que tendrás tiempo para hacer algo más de aquella lista inicial.

Te invito a que pruebes y me cuentes tu experiencia.

Besos,

 

Cómo gestionar bien tu tiempo

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No es la primera vez que toco este tema en el blog, quizá porque sea una de mis mayores aspiraciones desde hace años, cómo gestionar mi tiempo del mejor modo posible.

Todo comenzó hace varios veranos con una lectura en un AVE Málaga – Madrid, una tarde de un domingo de principios de Julio en la que volvía de estar con los míos durante el fin de semana.

Me acuerdo perfectamente del momento, aunque no el porqué cayó en mis manos aquel Eat That Frog que me enganchó de tal manera que las casi tres horas que dura el trayecto se me pasaron en un abrir y cerrar de ojos.

A partir de ahí he ido encadenando manuales, libros y blogs  en inglés, español y hasta en portugués para indagar en el tema y seguir aprendiendo.Y si, parece que va dando sus frutos.

Es verdad que prácticamente todos hablan casi de lo mismo, sea cual sea el método todos mantienen nexos comunes, y esos nexos son los que a base de leerlos una y otra vez, aquí y allá, terminan grabándose en el subconsciente y al final se convierten en algo natural.

Hay gente que nace ordenada, organizada, y otros tenemos la necesidad de sentirnos así, pero lamentablemente no es algo innato en nuestro caso. Sin embargo, me atrevo a apostar que a la mayoría nos gustaría controlar nuestro tiempo, aprovecharlo de la mejor manera, ya sea para rendir más en el trabajo, en casa, o en los estudios, pero sobre todo para disfrutarlo, no sentir el agobio ni el estrés de “no llegar”. Poder decir, tranquilos, lo tengo controlado.

El caso es que no es fácil,  pero se puede conseguir. Igual que en su día conseguimos mantener ordenada y limpia la casa a base de trucos sencillos y planificación, ahora te propongo que busquemos la fórmula de gestionar nuestro tiempo de la mejor y más fácil manera posible, de forma que nos permita abarcar todo eso que nos agobia.

Yo no soy experta, pero me gusta el tema, me gusta indagar y probar cosas nuevas que encuentro, y ¿por qué no contar mi experiencia?. Al final puede servirte de motivación o quizá te anime a seguir mejorando por tu cuenta, y al final todos seamos un poquito más felices.

Así que se consolida una sección: Gestión del tiempo. Arriba en la barra, al pinchar en ella, podrás encontrar algunos de los posts que ya he escrito relacionados con este campo. Poco a poco iré publicando más al respecto, alternando con cosas más personales y mis recomendaciones para leer, comer, viajar o disfrutar en familia… en fin parece que voy de nuevo cogiendo las riendas de mi querido blog.

Un beso,

 

Cómo organizarse en el trabajo (II)

La semana pasada comencé con el tema Cómo organizarse en el trabajo, y como lo prometido es deuda, aquí tenéis unos pocos tips para empezar y que yo estoy llevando a cabo sin demasiado esfuerzo pero muy buenos resultados. 

1. MESA DESPEJADA.
Dicen los expertos que enfrentarse a una nueva jornada sentándonos ante una mesa limpia de papeles y distracciones varias ayuda increíblemente.

2. DISTRIBUYE TU TIEMPO.
Abre tu agenda, o libreta, y lista todas las tareas que tienes y quieres hacer en el día. Empieza por aquello que sea prioritario, por ejemplo algo de lo que dependa el trabajo de otros, es decir algo por lo que si tú te retrasas otros no podrán hacer su labor y provoques un retraso en cadena. 
Continúa por lo que no te apetezca nada hacer, por engorroso, por ser un problema a resolver… dicen que es mejor quitárselo de en medio lo antes posible, primero porque a primera hora estamos más frescos y capacitados. Segundo porque evitaremos llevarlo en mente todo el día.
Ponte límites de tiempo para llevar a cabo las tareas. Períodos de 25 minutos con descanso de 5. Trabajar contrarreloj lejos de estresar, dicen que ayuda a que nos concentremos más. Pero igual de importante es descansar y desconectar.
Deja las últimas horas libres para imprevistos de última hora, o mejor aún, para adelantar trabajo.
3. CONCENTRA TAREAS DEL MISMO TIPO.
Hacer un mismo tipo de tarea durante un período determinado de tiempo provocará que trabajemos mecánicamente, y por tanto más rápido, que si saltamos de una a otra tarea. Por ejemplo, si tienes que rellenar formularios, o redactar informes, reserva un rato para hacer todos los que sea posible, incluso adelantando futuros.
4. EL E-MAIL.
Estar pendientes del correo electrónico, de contestar al momento, es una de las formas más fáciles de distraernos de nuestro objetivo. Es mejor estipular tres momentos de la jornada para comprobar y contestar. Lo que sea realmente urgente no dudes que te llegará vía telefónica. 
5. DISTRACCIONES.
Hay quien se pone el móvil en modo avión, o quien directamente lo apaga. Hay quien cierra el correo electrónico o desactiva el icono que te avisa de la entrada de nuevos mails. Hay quien usa tapones, o música para concentrarse. Para ser productivo hay que evitar distracciones, porque la clave no es trabajar más sino mejor. 
Sin embargo también es importante interactuar con los compañeros, reservar esos 5 minutos entre sesión y sesión para levantarte a por agua, a la impresora y charlar con ellos.
6. ORGANIZA TUS PAPELES
Usa archivadores, carpetas de colores, bandejas, o el método que te parezca mejor para organizar tus documentos sin tenerlos apilados encima de la mesa. 
7. LIMPIA-TIRA.
Durante la jornada, y sobre todo antes de marcharte a asa, haz un repaso de pos-it caducados, anotaciones rápidas que haces en hojas reutilizadas, y de todo aquello que no sea ya necesario tener a las vista, o incluso tener. De ese modo comenzarás el día con el punto número 1 listo. 
En las últimas semanas he estado implementando estos puntos, y ha resultado extremadamente fácil, sobre todo cuando ves que los resultados son visibles y te hacen estar mejor. Por lo que en un próximo post prometo contar punto a punto cómo me estoy organizando personalmente y cómo he adaptado los puntos de arriba a mi día a día. 
¿Tu tienes algún truco infalible para compartir? 
Un beso, 

Cómo organizarse en el trabajo (I)

Si me preguntaran qué sentimiento describiría mi estado de las últimas semanas lo tendría claro: desbordada
No todo es oro lo que reluce y ante las nuevas circunstancias reconozco que me he sentido muy perdida. 
Me gusta ser práctica. Soy de las que piensa la ruta más rápida antes de cada traslado, de las que la frase “matar dos pájaros de un tiro” es un lema vital, de las que celebra que hayan sacado una crema que te puedes aplicar bajo la ducha como si me hubiera tocado la lotería. Por eso cuando día tras día ves que no avanzas, que los imprevistos en el trabajo te retrasan y hacen que te equivoques una y otra vez, es lógico que me sienta enfadada conmigo misma, estresada y como es lógico, desbordada. 
En el trabajo he coordinado mi primera exposición “grande”, y sé que puedo hacerlo diez veces mejor de lo que he hecho esta. 
Analizando la situación me he dado cuenta de dónde han radicado los principales errores, el origen de los fallos. Ha sido en la forma de organizarme
Está claro que la clave de un buen trabajo es la organización. Y en este caso, lo que le vale a unos, no me ha valido a mí. 
Es lógico que cuando estás aprendiendo algo, asumas el sistema del maestro como el único, pero creo que no todos los sistemas son válidos para todas las personas. Y ese ha sido mi principal error. 
Es complicado cambiar de método después de diez años trabajando con otro. Y eso me ha provocado doble descoloque. Todo nuevo, doble inseguridad, mayor probabilidad de error. 
Ahora que todo ha acabado, que las obras cuelgan en las paredes, o lucen en sus vitrinas, tocaba analizar y sobre todo enmendar. Buscar la solución.
Por eso, en los últimos días he estado leyendo, empapándome de técnicas de gestión de tiempo, de mejora de la productividad laborar. GTD, sistema Pomodoro, Eat that frog, Batching, Eisenhower, Bullet Journal… hay mil formas de enfrentarse a un trabajo y sacar lo mejor de uno mismo, para desenvolverse ante los imprevistos sin que tu barco haga aguas a la mínima de cambio. 
He estado buscando fórmulas mágicas que me ayuden a enfocar los siguientes proyectos del modo correcto. No quiero sentirme desbordada, o al menos que ese sentimiento sea continuo o afecte a mi vida personal. 
Sé que la magia no existe, y que sólo con constancia conseguiré lo que me propongo pero bueno, no voy por mal camino. 
He sacado en claro algunos puntos esenciales que todos comparten:
· Anticípate
· Distribuye las tareas en grupos (tipo, prioridad, complejidad…)
· Ponte límites de tiempo
· Evita las distracciones 
No parece nada del otro mundo, lo difícil es llevarlo a cabo de una manera fluida y natural. Pero no es imposible.
Si te interesa el tema, y tienes una cuenta Pinterest, aquí he recogido distintas páginas, infografías, e ideas que pueden serte tan útiles como a mí. Yo, mientras, voy a ir implementando lo aprendido.
Tranquilos todos, que esto no se acaba aquí. En los próximos días, haré un resumen más extenso de lo aprendido. Y abordaremos a fondo cómo organizarse en el trabajo para ser más productivo

Rutinas (II)

René Burri
Mis tardes entre semana son para ellos. Para mis hijos. Reconozco que soy una afortunada por poder “conciliar” trabajo y maternidad desde el primer momento, hace ya casi ocho años. Es verdad que ha habido épocas en las que me hubiera gustado contar con ese tiempo libre para mi, para poder irme de compras, o quedar con alguna amiga, tomarme un café en algún sitio de moda, o ir al gimnasio. 
Otras en las que me he planteado trabajar la jornada completa para evitar esas llamadas a deshora que me incomodan. 
Sin embargo desde que me operaron las disfruto. Tengo ganas de estar con ellos. Se ve que este tipo de acontecimientos te hacen valorar las cosas de otro modo. Ver que ellos sufrieron conmigo me hace querer compensarles de algún modo. Devolverles todo ese tiempo que nos robaron, o que no pude estar con ellos. Devolverles una normalidad de calidad, donde como decía hace unos días, puedan contar conmigo para hacer deberes, jugar a las princesas o leer juntos.
Una vez más apelo a la planificación y a las rutinas como tabla de salvamento para una buena relación. En este caso entre una madre que vuelve cansada del trabajo y unos niños agotados tras nueve horas en cole. 
Es cierto que los mayores son bastante autosuficientes, porque ya tienen 6 y 7 años. Este curso además se duchan ya solos, por lo que me ahorro un montón de tiempo que puedo dedicar a La Heredera o a hacer cosas de casa, especialmente planchar y cocinar.
Nuestras tardes son más o menos así:
Por la tarde cuando llegamos del colegio los niños tienen organizados sus turnos de duchas, y primero siempre lo hace el que ha tenido deporte extraescolar ese día. 
El otro, mientras, empieza a hacer sus deberes. Y se ducha cuando su hermano se haya puesto el pijama y se siente a hacer deberes.
Mientras, yo ayudo a uno u otro, y si no hace falta me pongo a planchar al lado para controlar y sobre todo por si en algún momento tienen dudas. 
A las 7:30pm. Tengo una alarma para saber que me tengo que poner a preparar la cena y la comida del día siguiente. Además aprovecho para lavar o duchar a La Heredera y ayudarla a ponerse el pijama (aunque esto ya lo hace sola).
A las 7:45pm. Aviso a los niños para que preparen sus mochilas del día siguiente. En la cocina tienen un horario con sus extraescolares y días en los que tienen deporte y natación para que sepan qué deben meter. 
A las 20:00pm. Los niños ponen la mesa para cenar y me siento con ellos. Las cenas son rápidas. Normalmente les doy una merienda fuerte, así que cenan un plato único más ligero (una crema, un poco de pasta, tortilla, salchichas con puré de patata…) con un buen vaso de leche.
A las 20:15-20:20, se lavan los dientes y a la cama. 
Les suelo dejar leer unos diez minutos en la cama si quieren, salvo los jueves que suelen caer rotos y no piden quedarse despiertos. 
A las 20:30, rezamos y apago la luz. 
En total estamos hablando de un período de tiempo de aproximadamente dos horas, dos horas y media. Y con organización cunde un montón.
Las tareas de casa que hago por la tarde desde que me incorporé al trabajo se han reducido bastante gracias al Santo que me ayuda mucho y en principio sólo tengo que planchar (martes y jueves), preparar cenas y la comida del día siguiente, preparar la lavadora, recoger la cocina y poner la mesa del desayuno antes de acostarme. 
Los fines de semana, niños y casa son todo míos, y suelo aprovechar para repasar a fondo la casa: limpiar la cocina a conciencia, ordenar algún armario, limpiar cristales…en fin todas esas cosillas que no haces durante el día a día, pero que son también necesarias. 
Como ves poco tiempo me queda para el ocio. La verdad es que llego agotada a las 20:30, tras catorce horas sin parar un momento. Sin embargo desde que empecé a trabajar de nuevo, y a pesar del maratón diario, me encuentro mucho mejor. Cada día mejor, más sana. La pierna está respondiendo fenomenal a mis nuevos hábitos, e incluso he hecho algunos pequeños logros como conseguir ponerme un calcetín sin ayuda (y sin hacerme daño).
Por todo esto tenía ganas de compartir contigo todo lo que hago, por si de algún modo te ayuda o te motiva. Te lo debía. 
Un beso fuerte,

Rutinas (I)

6:30 am suena una alarma colocada lo suficientemente lejos para tener que levantarme y despertarme. Es el momento en que toca vencer las inmensas ganas de volverse a la cama, o entretenerse comprobando las últimas actualizaciones de mis blogs favoritos. 
Así comienza mí, nuestra, rutina de mañana
Y es que hace tiempo que me di cuenta que la clave para tener o no un buen día residía en las primeras horas de la mañana y en las últimas antes de acostarme. Pequeños gestos, acciones que hacen que te acuestes con la seguridad de que al día siguiente no tendrás una mañana “a la carrera” y que te permiten salir de casa al trabajo con la sensación de que detrás de ti se queda todo organizado. 
En las tres últimas semanas he repetido a muchas personas cómo me organizo, y a parte de la importante planificación que te contaba en Cómo planificar la organización de una casa, según lo contaba me ratificaba en que la clave es empezar y acabar bien el día.
Y así comenzamos nuestra jornada
6:30 am. Me levanto y me ducho. Ventilamos el cuarto.
6:45am. Mientras el Santo se ducha hago la cama y me visto.
7:00am. Toca levantar a los niños. Normalmente La Heredera es la primera en despertarse, así que hago su cama directamente mientras se pone las zapatillas y su bata. 
7:15am. Desayuno. Nos gusta desayunar tranquilamente, porque es la única comida que hacemos en familia durante la semana. Así que lo disfrutamos al cien por cien.
7:45am. El Santo se encarga de recoger la cocina y preparar mi bolsa de la comida e incluye la merienda de los niños en ella para que se la lleve a la salida del cole.
Yo, mientras los niños se lavan los dientes, la cara y se visten, pongo una lavadora, hago las dos camas que quedan y ayudo a la Heredera a vestirse.
8:00am. Suena una nueva alarma. Los niños saben que tienen que ponerse zapatos y los abrigos y mientras les voy peinando.
Los últimos 5 min. los dedico a lavarme los diente, maquillarme un poco antes de salir de casa.
Cuando salgo de casa con los niños, la casa, al menos, está recogida y ordenada (el Santo se encarga durante la mañana de pasar polvo, aspirar, y baños).
En cuanto a la rutina de noche, hay seis hábitos fundamentales antes de irse a la cama que harán que tu rutina de día funcione a las mil maravillas.
– Dejar el lavavajillas vacío.
– Dejar la mesa del desayuno puesta. El café listo para solo encender y que se haga.
– Sacar del congelador lo necesario para cocinar por la noche. 
– Dejar el cuarto de estar recogido.
– Dejar preparadas mochilas y mi bolso preparados.
– Y en mi caso, que como en la oficina: dejar mi tupper listo en la nevera.
Y es que levantarte y encontrarte el cuarto de estar y la cocina recogidos e incluso la mesa del desayuno puesta, no tiene precio.
Que el lavavajillas esté vacío hará que recojas en menos tiempo tras el desayuno.
Mochilas, bolso y comida preparada evitarán carreras de último momento. 
En fin, como ves no es nada del otro mundo. Pequeños gestos, seguir un horario que se convierta en rutina y que te permitirán que las cosas empiecen a fluir.
Sé que te estarás diciendo, vale, pero y todo lo demás. ¿Qué hay de la plancha, los recados, los deberes de los niños, las duchas, cenas…? Pues lo mismo, organizarse y delegar. Mis tardes están igual de planificadas, aunque son un poco más laxas, menos rígidas, sobre todo porque no todos los días hay deberes, o el mismo volumen y por tanto los niños me necesitan más o menos. 
Pero si quieres, eso, te lo cuento el próximo martes. 
¿Tú sigues rutinas? ¿Tienes algún truco para empezar / acabar el día bien?
Un beso,

Mi vuelta al cole

Foto de Eutah Mizushima.
Hoy es mi última mañana de baja. ¡Por fin!.
Ayer lejos de tener un bluemonday (dicen que el tercer lunes de enero es el peor día del año), por fin escuché de boca de mi traumatólogo: ya puedes hacer vida normal
Soy consciente de que mi vida, en ningún caso, volverá a ser como la de hace un año. Primero porque mis dolores prácticamente han desaparecido y solo dan señales de vida puntualmente, casi a modo de barómetro. 
Segundo porque sé que hay algunas cosas que no podré volverá hacer, por limitación del juego de la cadera, y que antes, en parte gracias a que me faltaba un huesecillo que hiciera de tope me permitía ser muy flexible. 
Tercero porque mi modo de vida tiene que cambiar. A esta Enriqueta (así llamo a la prótesis que me pusieron el día de San Enrique) hay que mimarla, cuidarla cual damisela. Tiene que trabajar lo menos posible, y para ello son mis músculos de alrededor quienes tienen que aprender a hacer bien su trabajo, además no puede soportar peso, por lo que tendré que cerrar el pico en muchas ocasiones para evitar pasar de la zona azul de la báscula. 
Pero todo esto merece la pena. Ha merecido la pena cada minuto de este último año. Los dolores, las risas, los lloros, la rabia, la impotencia, la esperanza, el aprender a ser paciente, a conocerme mejor a mí misma. Enfrentarme a cada uno de ellos, ha sido una lección.
Ayer hablaba con mi madre y me comentaba que qué listo es nuestro cuerpo que se olvida de los dolores físicos. Yo sólo recuerdo ya un dolor (y reconozco que se me encoje el cuerpo sólo de recordarlo) y es cuando se luxó la prótesis. De lo demás nada. Sin embargo creo que mi mente, e incluso yo misma inconscientemente, no quiere que se olvide, sino que siga ahí, como un recordatorio para que en el futuro no haga locuras, y siga siendo comedida. 
Mañana a estas horas, estaré de nuevo en mi oficina, con mis compañeros, comenzando una nueva andadura. Reconozco que estoy nerviosa, mucho. No por no saber hacer mi trabajo, que eso no se olvida tan fácilmente después de diez años. Sino por lo que dejo por aquí, en casa. 
Me da miedo no saber organizarme bien. Que los niños me noten cansada y que no esté al cien por cien para ellos, para sus deberes, para darles a cada uno su momento después del cole. También a que la casa se me desmadre y me crispe los nervios, que me conozco, y al final lo termine pagando con el Santo. 
También me da miedo hacerme “comodona” y que me dé pereza sacar mi tiempo diario para caminar, para hacer mis ejercicios…
Por eso he decidido tomármelo como un reto. El día tiene 24 horas y me tiene que dar tiempo a todo y vivir en paz conmigo misma. Seis horas para trabajar, una para desplazarme tanto a la ida como a la vuelta, seis horas para ser mamá, esposa y ama de casa, dos horas para mi, y el resto para descansar. 
Sé muy bien que todo es cuestión de organizarse, de rutinas, de planificar, de estar alerta y preparado para los imprevistos… toca poner en práctica todo aquello que he ido aprendiendo, y enseñando por aquí en el último año y medio. Por supuesto, me encantará compartirlo contigo
El 99% de los mails recibidos en contestación a mi pregunta de qué quieres leer en LMAL5 me pedís organización y que siga siendo yo misma. Es decir, que os cuente cómo me organizo, mi tiempo, mi casa, pero también cómo vivo en familia, y cómo disfruto de mi tiempo libre. Así que así será. 
Tomo mi vuelta al trabajo, como decía antes, como un reto para compartir con vosotros. 
Cuento con vuestro apoyo para mañana y en las próximas semanas de adaptación a mi “vuelta a la vida normal”.
Un beso,

Cómo vamos a vivir la Navidad 2015

Pues no sé tú, pero a mí ya me empieza a llegar el olorcillo de la Navidad. Las luces aún apagadas en la calle me recuerdan que en poco menos de un mes estaremos inmersos en uno de los momentos que más me gustan del año.
A medida de que mis hijos han ido creciendo me he dado cuenta de que disfruto más de estas fiestas. Quizá porque cuento con su ilusión sé que tengo que seguir aprovechándome al máximo de su inocencia infantil por eso este año hemos decidido VIVIR la Navidad
Quiero que mis hijos recuerden esta época como un momento especial, y no solo por los regalos que reciban del Niño Jesús, los Reyes o Papa Noel, sino que en sus cabecillas se almacenen experiencias, imágenes, olores, sabores, sonidos…
Poco a poco te iré contando qué tengo en mente, y planeado. Para empezar el próximo lunes día 23 publicaré el nuevo calendario de Adviento 2015 en el que llevo trabajando los últimos quince días y que es muy muy especial y acorde con la idea de Navidad que El Santo y yo tenemos para nuestros hijos. Además también se reactivará el enlace de descarga con las frases del calendario del año pasado para quien quiera hacerlo porque estoy sorprendida de la cantidad de mensajes diarios que he recibido en las últimas semanas pidiéndolo. 
Este año renovaremos la decoración navideña, empezando por la corona de Adviento. Te la enseñaré también la semana que viene por si te inspira para la tuya.
Por lo demás nos seguiremos organizando como en el 2014, que la cosa salió muy bien. Y es que me niego a que la Navidad se convierta en un momento de estrés, y termine con la sensación de prisa que tenía otros años. El organizador que compartí el año pasado vuelve a estar activo para quien quiera descargarlo e imprimirlo. Sé que muchísimos lo hicisteis y os fue genial.
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En las próximas semanas La Merienda a las 5 entre otros temas, encontrarás más ideas, que espero que hagan de tu Navidad un momento muy especial. 
Besos.